Jubileo de los equipos sinodales en Roma

Este fin de semana tuvo lugar un acontecimiento eclesial de primer orden a nivel universal, el jubileo de los equipos sinodales. Este momento se vio como un intercambio de experiencias sinodales, dentro del proceso sinodal.

Entre los participantes se encontraba Alfredo Losada Suárez, delegado para el Laicado de la Archidiócesis de Santiago de Compostela y miembro de la comisión permanente del Consello Diocesano de Pastoral, que en la actualidad ejerce también como equipo sinodal diocesano. Su presencia subrayó el compromiso de la Iglesia compostelana con el camino sinodal que atraviesa toda la comunidad católica.

El primer día, el viernes 24 por la tarde, hubo tres breves charlas por tres expertos : el cardenal Rys de Polonia, el profesor De Salis y la doctora Venáncio, introducidas por una intervención del cardenal Grech.

El cardenal Grech resaltó que la caridad es la negativa a desvincularse cuando surgen disensiones, y que la verdadera comunión se forja no solo en el acuerdo sino en el respeto mutuo.

La doctora Venáncio resaltó que pasar del Yo al Nosotros eclesial significa proponer un modelo de comunidad inspirado en los primeros apóstolos, en un clima de reciprocidad y gratuidad que resulta profético en una sociedad individualista y de relaciones líquidas.

El profesor De Salis habló sobre la importancia del bautismo, que nos capacita y nos hace responsables, y que el sacerdocio ministerial y el sacerdocio común de los fieles se orientan recíprocamente, de forma que nadie sea autosuficiente en la comunidad eclesial.
Por último el cardenal Rys resaltó tres tensiones lógicas que surgen en el proceso sinodal : la tensión entre el Yo y el Nosotros, sobre la cual la sinodalidad llama a una conversión de las relaciones; la tensión entre la unidad y la uniformidad, sobre el que destacó la tentación de la homogeneización que se convierte en semilla de división, incapaz de acoger la diversidad; y la tensión entre la preservación y la misión, para lo cual la Iglesia está llamada a una nueva identidad: despojarse de estructuras sofisticadas y hacerse verdaderamente una Iglesia pobre y para los pobres.

En la segunda parte, ya con el papa León XIV en la mesa del auditorio, ocho personas de las distintas geografias presentaron diversos frutos y cuestiones al santo padre. En las respuestas que fue presentando, el papa incidió en que la sinodalidad no es una campaña, sino un modo de ser Iglesia, y que el don de la escucha se ha perdido en algunos sectores de la Iglesia.

Ante la cuestión sobre el cambio climático, el papa insistió en que no podemos permenecer pasivos, ya que tenemos como Iglesia que levantar la voz para cambiar el mundo y que el mundo sea un lugar mejor.

León XIV destacó al recordarle que tanto en la diócesis de Chiclayo como en las dos fases de la asamblea sinodal en Roma, que «no me he sentido inspirado por un proceso. ¡Me siento inspirado por las personas que viven el proceso!»

Mencionó también que cuando nosotros vivimos ese entusiasmo, esa convicción de ser Iglesia sinodal, veremos que muchos más se unirán para ser constructores de paz.
Por último, en cuanto a la igualdad entre hombres y mujeres, en primer lugar remitió al grupo de estudio respectivo que está estudiando la cuestión. Y posteriormente insistió en la necesidad de ver cómo podemos juntos promover el respeto por los derechos de todos, cómo fomentar una cultura donde sea una realidad la coparticipación de todos, cada Uno según su vocación,donde las mujeres puedan ejercer un rol de responsabilidad en la Iglesia.

Alfredo Losada

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