- Cerca de 200 persoas privadas de liberdade de 23 centros penitenciarios culminaron en Santiago unha peregrinación que reuniu a 365 persoas, entre internos, funcionarios, voluntarios e autoridades.
- Os testemuños dos participantes puxeron voz ao valor de sentirse acollidos, aprender a pedir axuda e encontrar forzas para empezar de novo.
- Monseñor Roselló recordou que o pasado non debía pechar o futuro dos internos e animounos a regresar coa esperanza fortalecida.
- O arcebispo de Santiago e o bispo de Mondoñedo-Ferrol acompañaron os peregrinos nunha celebración presidida por monseñor Florencio Roselló.
Ese soño, sinalou, non quedaba anulado polas caídas. Fronte ao cansazo que podían experimentar as institucións, a sociedade, as familias ou a propia Igrexa, lembrou a constancia do amor de Deus e a súa confianza en cada persoa. «Dios ten tamén un futuro para ti», afirmou, antes de animalos a non deixar pasar esa oportunidade.
O prelado defendeu o dereito para empezar de novo e a non quedar marcado para sempre polo pasado. Tamén lembrou as palabras do Evanxeo sobre os nomes escritos no ceo, como expresión da dignidade e do lugar que cada un conserva ante Deus.
Nese acompañamento situou o labor da Pastoral Penal. Agradeceu aos capeláns e voluntarios a súa presenza nos cárceres, a escoita e a acollida que ofrecían, e describiu unha Igrexa que se achegaba para preguntar: «Que podo facer por ti?».
A homilía abordou tamén a dificultade do regreso. Moitos dos presentes debían volver a prisión aquela mesma xornada ou ao día seguinte. Mons. Roselló animounos a afrontar ese momento coa forza adquirida durante a peregrinación e a manter a mirada por encima dos muros. Encomendou as súas historias e as das súas familias á Virxe da Mercé e ao apóstolo Santiago.
A celebración continuou con peticións polas persoas privadas de liberdade, as súas familias, quen sufría exclusión e os internos con problemas de saúde mental. No ofertorio, unha cámara lembrou os momentos compartidos; unhas pedras simbolizaron a fortaleza e a superación; un bastón representou o apoio recibido, e unha camiseta expresou a unión dos grupos.
Antes de finalizar, Mons. Roselló agradeceu ao arcebispo de Santiago a súa acollida. Estendeu o seu recoñecemento a José María Carod e ao equipo organizador, cunha mención expresa a Yolanda Sánchez, delegada de Pastoral Penal de Santiago, e a Juan González-Redondo, capelán de Teixeiro, polo seu traballo na preparación da peregrinación.
Unha comida de irmandade puxo fin ao encontro antes do regreso aos lugares de procedencia.
@archicompostela Mons. Fernando García Cadiñanos caminodesantiago galicia penitenciaria solidaridad #santiagodecompostela Cerca de 200 hombres y mujeres de 23 centros penitenciarios españoles culminaron el sábado 3 de octubre la quinta edición del Camino de Santiago organizado por la Pastoral Penitenciaria de la Conferencia Episcopal Española. Junto a ellos caminaron 73 funcionarios y 83 voluntarios, en una experiencia que reunió, con las autoridades asistentes, a un total de 365 personas.
Erika agradeció la cercanía de los capellanes y del voluntariado, con quienes encontraba un espacio para sentirse escuchada sin ser juzgada. Destacó la relación que había podido establecer con las funcionarias fuera del entorno habitual de la prisión y la convivencia con participantes de otros centros. Comparó las dificultades personales con las piedras del Camino y con las cargas de una mochila de la que era necesario aprender a desprenderse.
Tras los testimonios y las indicaciones para el último tramo, los grupos salieron hacia Santiago alrededor de las 11.30 horas. Recorrieron juntos los kilómetros que los separaban del Obradoiro, donde se reunieron antes de entrar en la catedral.
Una homilía sobre el Dios que sueña un futuro mejor para cada persona.
La eucaristía, celebrada a las 13.15 horas, estuvo presidida por monseñor Florencio Roselló, acompañado por el arzobispo de Santiago, monseñor Francisco José Prieto, y el obispo de Mondoñedo-Ferrol, monseñor Fernando García Cadiñanos, anterior responsable de la Pastoral Penitenciaria en la CEE.
Antes de la homilía, dos internos presentaron la ofrenda al apóstol Santiago. La invocación expresó el deseo de reconstruir la propia vida y avanzar hacia una sociedad más justa, solidaria y atenta a las personas vulnerables. También recogieron aspiraciones concretas: acceder a formación, disponer de oportunidades laborales y mantener los vínculos con el exterior para preparar el regreso a la vida en libertad.
Mons. Roselló comenzó reconociendo el esfuerzo de los peregrinos. Habían vencido el cansancio, perseverado en las dificultades y demostrado que eran capaces de alcanzar una meta compartida. Pero, sobre todo, habían vivido la experiencia de ser «unos peregrinos más», acogidos sin que su pasado determinase la relación con quienes encontraban a su paso.
En el centro de la homilía situó una frase que el papa León XIV había dirigido a los internos durante su visita al centro penitenciario de Brians, en su viaje a España: «Dios te ama como eres, pero te sueña mejor». Roselló, que la había visto escrita en las camisetas de muchos participantes, los invitó a creer en esas palabras y a reconocer en ellas una promesa de futuro. Explicó que Dios seguía amándolos a pesar de sus errores y que los soñaba libres, alegres, junto a sus familias y capaces de caminar sin miedo.
Ese sueño, señaló, no quedaba anulado por las caídas. Frente al cansancio que podían experimentar las instituciones, la sociedad, las familias o la propia Iglesia, recordó la constancia del amor de Dios y su confianza en cada persona. «Dios tiene también un futuro para ti», afirmó, antes de animarlos a no dejar pasar esa oportunidad.
El prelado defendió el derecho a empezar de nuevo y a no quedar marcado para siempre por el pasado. También recordó las palabras del Evangelio sobre los nombres escritos en el cielo, como expresión de la dignidad y del lugar que cada uno conserva ante Dios.
En ese acompañamiento situó la labor de la Pastoral Penitenciaria. Agradeció a los capellanes y voluntarios su presencia en las cárceles, la escucha y la acogida que ofrecían, y describió una Iglesia que se acercaba para preguntar: «¿Qué puedo hacer por ti?».
La homilía abordó también la dificultad del regreso. Muchos de los presentes debían volver a prisión aquella misma jornada o al día siguiente. Mons. Roselló los animó a afrontar ese momento con la fuerza adquirida durante la peregrinación y a mantener la mirada por encima de los muros. Encomendó sus historias y las de sus familias a la Virgen de la Merced y al apóstol Santiago.
La celebración continuó con peticiones por las personas privadas de libertad, sus familias, quienes sufrían exclusión y los internos con problemas de salud mental. En el ofertorio, una cámara recordó los momentos compartidos; unas piedras simbolizaron la fortaleza y la superación; un bastón representó el apoyo recibido, y una camiseta expresó la unión de los grupos.
Antes de finalizar, Mons. Roselló agradeció al arzobispo de Santiago su acogida. Extendió su reconocimiento a José María Carod y al equipo organizador, con una mención expresa a Yolanda Sánchez, delegada de Pastoral Penitenciaria de Santiago, y a Juan González-Redondo, capellán de Teixeiro, por su trabajo en la preparación de la peregrinación.
Una comida de hermandad puso fin al encuentro antes del regreso a los lugares de procedencia.
@archicompostela Mons. Fernando García Cadiñanos caminodesantiago galicia penitenciaria solidaridad #santiagodecompostela Cerca de 200 hombres y mujeres de 23 centros penitenciarios españoles culminaron el sábado 3 de octubre la quinta edición del Camino de Santiago organizado por la Pastoral Penitenciaria de la Conferencia Episcopal Española. Junto a ellos caminaron 73 funcionarios y 83 voluntarios, en una experiencia que reunió, con las autoridades asistentes, a un total de 365 personas.
@archicompostela Yolanda Sánchez y Juan González Redondo | caminodesantiago galicia penitenciaria solidaridad #santiagodecompostela Cerca de 200 hombres y mujeres de 23 centros penitenciarios españoles culminaron el sábado 3 de octubre la quinta edición del Camino de Santiago organizado por la Pastoral Penitenciaria de la Conferencia Episcopal Española. Junto a ellos caminaron 73 funcionarios y 83 voluntarios, en una experiencia que reunió, con las autoridades asistentes, a un total de 365 personas.

















