Pistoya recibe a los jóvenes diocesanos como hermanos en la fe antes de su llegada a Roma

La peregrinación de los diocesanos hacia el Jubileo de los Jóvenes en Roma continúa tejiendo momentos de encuentro y memoria. En su cuarto día de ruta, tras haber venerado las reliquias de Santa María Magdalena en Saint-Maximin-la-Sainte-Baume, los peregrinos de la Archidiócesis de Santiago pusieron rumbo a Italia, cruzando los últimos paisajes del sur de Francia y atravesando Mónaco antes de llegar a la ciudad de Pistoya.

Esta localidad toscana, menos conocida que las grandes urbes italianas, guarda sin embargo un vínculo profundo con Santiago de Compostela. Ese lazo se remonta al siglo XII, cuando Diego Gelmírez, el primer arzobispo compostelano, peregrinó a Roma para solicitar el reconocimiento de su sede episcopal. En su camino, se detuvo en Pistoya, donde dejó una reliquia del apóstol Santiago —un fragmento de su mandíbula— como muestra de amistad con el obispo local, Atto.

Por eso, en esta etapa del viaje, los jóvenes fueron recibidos como en casa. La comunidad de Pistoya les abrió las puertas de su catedral y su seminario con una hospitalidad sincera y fraterna, en un ambiente que respiraba historia compartida y fe común.

Aunque la jornada estuvo marcada por el largo trayecto, no fue un día vacío. Como en días anteriores, el viaje en carretera se convirtió en aula y capilla: tiempo para conocer más al apóstol Santiago, reflexionar, rezar y prepararse para lo que está por venir.

Ya en Pistoya, el grupo celebró la Eucaristía presidida por el arzobispo de Santiago, mons.  Francisco José Prieto Fernández. Fue un momento especial, no solo por el lugar, sino por la unión simbólica de dos Iglesias hermanadas por una misma raíz apostólica.

Tras la misa, hubo también espacio para la alegría y el intercambio: jóvenes de Pistoya y de Santiago compartieron juegos, velada y pequeños gestos cargados de sentido. La Archidiócesis gallega entregó dos imágenes del apóstol, réplicas de las que coronan el Pórtico de la Gloria, mientras que desde Pistoya ofrecieron otra imagen de Santiago, la misma que preside el altar de plata donde se guarda su reliquia.

Hoy, finalmente, el grupo llegará a Roma. Allí se unirán a los demás jóvenes españoles para participar en los actos del Jubileo convocado por el papa Francisco. Les esperan la misa en la Plaza de San Pedro, días de encuentro, catequesis, cultura y fe compartida. El camino ha sido largo, pero cada paso ha ido preparando el corazón para lo esencial. Roma ya se intuye, al final de la ruta, como un abrazo esperado.

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