Con motivo de la Campaña de Personas Sin Hogar 2026, que se celebra este domingo 25 de octubre bajo el lema «Un hogar es mucho más que un sitio donde vivir, es un lugar al que pertenecer», Cáritas Diocesana de Santiago de Compostela quiere llamar la atención sobre una realidad que continúa agravándose. Las dificultades de acceso a una vivienda adecuada se han convertido en uno de los principales factores de exclusión social y de pérdida de oportunidades para miles de personas y familias.
Durante 2025, la entidad acompañó a 877 personas a través de sus diferentes programas de vivienda, acogida e inclusión residencial, una respuesta que busca garantizar no sólo un techo, sino también la estabilidad y el acompañamiento necesarios para que las personas puedan reconstruir su proyecto vital.
El hogar, mucho más que un techo
La campaña de este año pone el foco en una realidad cada vez más visible: el incremento de los precios de la vivienda y de los alquileres, unido a la precariedad económica que afecta a numerosos hogares, está dificultando el acceso a una vivienda digna incluso para personas y familias que disponen de ingresos.
Para responder a esta situación, Cáritas mantiene una amplia red de recursos residenciales, entre los que destaca la Red Diocesana de Viviendas para Familias, integrada por más de 40 viviendas con más de 240 plazas distribuidas en diferentes localidades de la diócesis, destinadas a ofrecer alojamiento temporal y acompañamiento social a las personas que atraviesan situaciones de especial vulnerabilidad.
El arzobispo de Santiago, Francisco José Prieto Fernández, señala que «el derecho a una vivienda digna forma parte inseparable de la dignidad de la persona. Cuando alguien pierde su hogar, pierde también seguridad, estabilidad y posibilidades de participación social. Como Iglesia estamos llamados a acompañar esa fragilidad, pero también a promover soluciones que permitan construir una sociedad más justa y humana, donde nadie quede excluido de algo tan esencial como tener un lugar al que pertenecer».
El sinhogarismo tiene muchas formas
Aunque la realidad de quienes viven en la calle constituye la manifestación más visible y grave de la exclusión residencial, Cáritas recuerda que el fenómeno del sinhogarismo abarca situaciones mucho más amplias, como alojamientos temporales, viviendas inseguras o espacios que no reúnen condiciones adecuadas de habitabilidad.
Durante el último año, los recursos de la entidad permitieron acompañar a 494 personas en situación de sinhogarismo, además de 89 en procesos de reinserción social que participaron en programas residenciales y de acompañamiento orientados a favorecer su autonomía. La red de viviendas familiares de Santiago, A Coruña y Carballo acogió a 294 personas, mientras que el Centro de Atención Integral San Javier, en Pontevedra, acompañó a 352 personas, y el Centro de Acogida San Cibrán, en la comarca de Arousa, atendió a 29 personas.
El perfil de las personas en situación de sinhogarismo es cada vez más diverso. Junto a quienes duermen en la calle se encuentran personas que viven en alojamientos temporales, familias que no pueden afrontar el coste de una vivienda, personas que han perdido su hogar y quienes sobreviven en espacios precarios o sin condiciones adecuadas. Una realidad que evidencia que el sinhogarismo no es únicamente la ausencia de un techo, sino también la pérdida de estabilidad, seguridad, vínculos y oportunidades para desarrollar un proyecto de vida digno
Sumar alianzas para garantizar el derecho a la vivienda
Consciente de que el desafío de la vivienda requiere respuestas compartidas, el arzobispado de Santiago de Compostela y Cáritas Diocesana de Santiago acaban de firmar un convenio de colaboración con el Colexio Oficial de Arquitectos de Galicia (COAG) para desarrollar iniciativas que contribuyan a mejorar el acceso a una vivienda digna para las personas y familias más vulnerables.
La directora de Cáritas Diocesana de Santiago, Pilar Farjas Abadía, destaca que «la vivienda se ha convertido en una de las principales preocupaciones sociales que detectamos en nuestro trabajo diario. Cada vez son más las personas que, aun teniendo empleo o ingresos, encuentran enormes dificultades para acceder a un alquiler asequible o para mantener su vivienda. Por eso es fundamental impulsar nuevas fórmulas de colaboración entre entidades sociales, administraciones y profesionales que permitan ampliar las oportunidades de acceso a un hogar digno».
Farjas subraya además que «la firma del convenio con el COAG representa un paso importante en esa dirección. Queremos avanzar en soluciones concretas que ayuden a aprovechar recursos disponibles y a generar nuevas oportunidades habitacionales para las personas que acompañamos. Porque un hogar no es únicamente un lugar donde vivir; es el espacio desde el que las personas pueden recuperar estabilidad, autonomía y esperanza».
Con motivo de la Campaña de Personas Sin Hogar 2026, Cáritas reitera que detrás de cada cifra existen historias concretas de personas y familias que buscan una oportunidad. Por ello, hace un llamamiento a toda la sociedad para avanzar hacia un modelo que garantice el acceso efectivo a una vivienda adecuada, convencida de que disponer de un hogar constituye la base imprescindible para desarrollar un proyecto de vida digno y plenamente integrado en la comunidad.













