La parroquia de Mondego celebró este domingo 6 de septiembre la Fiesta del Corpus. La Eucaristía estuvo presidida por el arzobispo de Santiago de Compostela, mons. Francisco José Prieto Fernández, quien destacó durante su homilía el valor del amor, el perdón y la reconciliación como ejes fundamentales de la vida cristiana.
El arzobispo manifestó su alegría por compartir por primera vez esta celebración con la comunidad parroquial de Mondego y subrayó que el verdadero protagonista de la jornada era Cristo Eucaristía. La celebración recordó así la presencia de Jesús en la Eucaristía, que posteriormente fue procesionado por las calles como expresión pública de fe y adoración.

«Donde dos o tres están reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos», recordó mons. Prieto al inicio de su reflexión, vinculando las palabras del Evangelio con la comunidad reunida en torno a la celebración.
«Amar es cumplir la vida entera»
A partir de las lecturas proclamadas, el arzobispo señaló a Jesucristo como ejemplo del amor llevado hasta sus últimas consecuencias, al entregar su vida por los demás.
Para mons. Prieto, la Eucaristía hace presente sacramentalmente ese amor y plantea a los cristianos el reto de trasladarlo a su vida cotidiana. En este sentido, invitó a examinar las relaciones personales, familiares y comunitarias y a preguntarse si ese amor se traduce realmente en gestos, palabras y actitudes.
El arzobispo puso especial énfasis en el perdón como una de las expresiones más claras del amor. Advirtió sobre el peso que pueden adquirir el rencor, las pequeñas venganzas y la dificultad para olvidar las ofensas, y animó a la comunidad a avanzar hacia una actitud de reconciliación.
Una celebración marcada por la alfombra floral y el lema episcopal.
La jornada tuvo también una destacada expresión artística y religiosa en las alfombras florales elaboradas con motivo de la celebración. Entre ellas se encontraba una dedicada al escudo del lema episcopal de mons. Prieto: Sequi Salvatorem participare est salutem, tomado de San Ireneo de Lyon, en su obra Contra los herejes (IV, 14, 1), y que puede traducirse como: «Seguir al Salvador es participar de la salvación».

La presencia de este lema en una de las composiciones florales sirvió como elemento simbólico dentro de una celebración en la que la Eucaristía ocupó el centro de la jornada.
La procesión recorre las calles engalanadas.
Al término de la Eucaristía tuvo lugar la tradicional procesión del Santísimo por las calles de Mondego, engalanadas para la ocasión con alfombras florales. La comunidad acompañó así al Cristo Eucaristía en un recorrido que permitió prolongar fuera del templo la celebración religiosa.
El mensaje dejado por mons. Prieto durante la Eucaristía quedó resumido en una llamada a vivir una fe que se traduzca en el día a día en amor, perdón, reconciliación y entrega a los demás. Una invitación que quiso poner en el centro de la celebración del Corpus no solo la adoración del Santísimo, sino también la forma en que cada cristiano está llamado a vivir su relación con quienes tiene a su lado.












