La Archidiócesis de Santiago celebra el Corpus Christi alzando la mirada hacia Cristo y los más necesitados

  • La solemnidad se celebró en toda la diócesis con actos litúrgicos y procesiones.
  • Cáritas y el compromiso con los más vulnerables marcaron el mensaje de una jornada dedicada también a la caridad.

La Archidiócesis de Santiago de Compostela celebró este domingo la Solemnidad del Corpus Christi, una de las festividades más significativas del calendario litúrgico católico, con celebraciones religiosas y procesiones en numerosas parroquias de toda la diócesis. La jornada estuvo marcada por la adoración a la Eucaristía y por el tradicional Día de la Caridad, que este año se desarrolló bajo el lema de Cáritas “Elige amar, elige la comunidad”.

En la Catedral de Santiago la celebración tuvo lugar a las 19:30 horas, donde numerosos fieles participaron en la Eucaristía presidida por el deán de la basílica compostelana, Manuel Jesús Formoso Fernández. La ceremonia contó con la concelebración de varios sacerdotes, tanto del Cabildo Catedralicio como de parroquias de la ciudad, además de otros presbíteros que acudieron como peregrinos al templo jacobeo. La parte musical estuvo a cargo del Coro Cardenal Quiroga y de la Escolanía de la Catedral.

La ausencia del arzobispo de Santiago estuvo presente desde el inicio de la celebración. En su saludo a los asistentes, el deán transmitió el mensaje del prelado, quien no pudo presidir los actos al encontrarse en Madrid junto al arzobispo emérito participando en la visita pastoral que el papa León XIV realiza estos días en España.

Durante su homilía, Manuel Jesús Formoso recordó el profundo significado de la solemnidad del Corpus Christi, una festividad que invita a los creyentes a contemplar a Jesucristo como “pan de vida” y presencia permanente que acompaña al pueblo cristiano. El deán destacó que la Eucaristía no solo debe ser adorada, sino también vivida a través de un compromiso real con los demás.

“Cristo no permanece encerrado en el templo. Sale al encuentro de la vida cotidiana, ilumina nuestras heridas y nos impulsa a transformar la sociedad con la fuerza humilde del amor”, afirmó durante su intervención.

El deán  de la Catedral compostelana subrayó asimismo la estrecha relación entre la celebración eucarística y la caridad cristiana. En este sentido, recordó que el Corpus Christi es también el Día de la Caridad, una ocasión para poner la mirada en quienes sufren la pobreza, la soledad o la exclusión social.

A lo largo de su reflexión, hizo referencia a los numerosos desafíos que atraviesa la sociedad actual, marcada por conflictos, sufrimientos y situaciones de vulnerabilidad. Frente a esa realidad, señaló que la Eucaristía constituye una llamada permanente a la fraternidad y al compromiso con el prójimo.

“El pan partido en el altar nos enseña que la vida adquiere su verdadero sentido cuando se entrega”, expresó el deán, quien también agradeció el trabajo que Cáritas desarrolla de manera silenciosa junto a miles de personas necesitadas.

Tras la Eucaristía, y como es tradición, el Santísimo Sacramento fue llevado en procesión por las calles del casco histórico de Compostela. El recorrido incluyó A Quintana, Conga, rúa Nova, Toural, rúa do Vilar y Praterías.

El lema escogido este año, “Elige amar, elige la comunidad”, estuvo presente en toda la jornada como una invitación a construir relaciones basadas en la solidaridad, la fraternidad y el bien común. La Iglesia compostelana recordó que la celebración del Corpus Christi no se limita a una manifestación externa de fe, sino que impulsa a los creyentes a traducir esa fe en gestos concretos de amor y servicio.

La solemnidad se celebró en numerosos puntos de la archidiócesis. En la ciudad herculina, los actos estuvieron presididos por el vicario de A Coruña, Severino Suárez, mientras que en Pontevedra lo hizo el vicario general, José Andrés Fernández Farto.

De esta manera, las comunidades cristianas de toda la Archidiócesis de Santiago se unieron a la celebración del Corpus Christi que, horas antes, había presidido el papa León XIV durante su visita pastoral a España. Una jornada de fe, oración y servicio que volvió a situar en el centro el mensaje de amor, fraternidad y comunidad que la Iglesia propone en el Día del Corpus Christi.

 

 

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