- El IV Encuentro Iglesia-Empresarios 2026, organizado por el Arzobispado de Santiago, reunió a 200 participantes y a especialistas de distintos ámbitos para abordar el legado institucional, la ética, la doctrina social de la Iglesia y el papel de Galicia en la civilización occidental.
- El arzobispo de Santiago, Monseñor Francisco Prieto, destaca el papel de la empresa como constructora de civilización y la importancia de preservar el legado cultural y cristiano de Europa.
El Arzobispado de Santiago celebró este jueves y viernes, 5 y 6 de noviembre, el IV Encuentro Iglesia-Empresarios, que reunió a 200 participantes del ámbito eclesial, empresarial, académico y cultural en un espacio de diálogo y reflexión compartida. Bajo el título “La civilización occidental”, esta cuarta edición puso el foco en las raíces históricas, culturales y espirituales de Occidente, así como en los retos que plantea su transmisión a las nuevas generaciones.
La Hospedería de San Martín Pinario acogió hoy viernes la jornada central del encuentro, en la que especialistas de diferentes disciplinas analizaron algunas de las cuestiones que determinan el presente y el futuro de las sociedades occidentales: el valor de las instituciones, los fundamentos de la ética, la aportación de la doctrina social de la Iglesia, la relación entre familia y empresa y la posición de Galicia en el contexto europeo e internacional.
El arzobispo de Santiago, Monseñor Francisco Prieto, presidió la inauguración de la jornada, en las que participó María Dolores Sánchez, asesora del Dicasterio para el Desarrollo Humano Integral, Juan Manuel Vieites, presidente de la CEG, Sandra Vázquez, directora xeral de Relacións Institucionais e Parlamentarias de la Xunta de Galicia y Pedro Blanco, delegado del Gobierno en Galicia.
El arzobispo reivindicó el papel de la empresa como agente de transformación social y constructora de civilización, donde las personas contribuyan cada día a construir una sociedad más humana y comprometida con el bien común. En este sentido, destacó la importancia de preservar el legado cultural y cristiano de Europa, fomentar el diálogo entre la fe y la razón y afrontar los desafíos actuales desde valores como la verdad, la justicia y el amor. Por su parte, el presidente de la Confederación de Empresarios de Galicia (CEG), Juan Manuel Vieites, subrayó que la empresa, además de generar riqueza y empleo, tiene “una responsabilidad esencial en la construcción de una sociedad más próspera y humana, más libre y más solidaria”, e invitó a reflexionar sobre las raíces y el legado que queremos transmitir a las próximas generaciones.
En este sentido, el Delegado del Gobierno en Galicia, Pedro Blanco, reivindicó la empatía, la cooperación y el respeto mutuo ante los desafíos de un mundo marcado por la incertidumbre y la transformación tecnológica, mientras que Sandra Vázquez, directora xeral de Relacións Institucionais e Parlamentarias de la Xunta de Galicia, puso en valor el encuentro como espacio de diálogo y reflexión “con un inquebrantable compromiso con las generaciones futuras».
Por su parte, María Dolores Sánchez, asesora del Dicasterio para el Desarrollo Humano Integral, apeló a la necesidad de recuperar valores como la fraternidad, la gratitud y el compromiso con el bien común para construir una sociedad más humana. Advirtió de que Europa parece avanzar por inercia, en un contexto marcado por empresas cada vez más eficientes y personas más agotadas, y defendió que el Cristianismo debe seguir siendo una fuerza viva capaz de contribuir a la transformación de la economía y la sociedad. En este sentido, recordó que el empresario no solo genera riqueza, sino que también desempeña un papel esencial en la formación de las personas.
A continuación, comenzaron las intervenciones de los ponentes con la reflexión sobre el legado institucional, a cargo de Jesús Avezuela, letrado del Consejo de Estado y director general de la Fundación Pablo VI. Por su parte, el filósofo Francesc Torralba abordó los desafíos y el futuro de la ética, mientras que el teólogo Dionisio Blasco profundizó en la aportación de la doctrina social de la Iglesia a la sociedad contemporánea.
La relación entre familia y empresa centró la ponencia de Pilar García Lombardía, investigadora del IESE y directora de la Fundación Maruja Moragas, quien analizó los vínculos entre ambas realidades. A continuación, Darío Villanueva, quien fue rector de la Universidad de Santiago de Compostela y director de la Real Academia Española, reflexionó sobre la razón ilustrada, la posmodernidad y la postsecularización, planteando las transformaciones que han marcado el pensamiento occidental.
En su intervención, Darío Villanueva hizo referencia a la encíclica Magnifica humanitas, de León XIV, destacando la importancia de recuperar la verdad como principio esencial para la convivencia democrática y el ejercicio responsable de la libertad. En un contexto marcado por la expansión de la inteligencia artificial y la transformación del ecosistema informativo, esta reflexión adquiere especial relevancia para los medios de comunicación, llamados a preservar el rigor, la verificación de los hechos y el pensamiento crítico frente a la desinformación y la manipulación.
El papel de Galicia en el contexto de la civilización occidental fue abordado por María Xosé Fernández Cerviño, presidenta del Patronato del Museo do Pobo Galego. Durante su intervención, planteó la complejidad de definir hoy qué entendemos por Occidente, un concepto que durante siglos estuvo vinculado fundamentalmente a Europa y que, tras las dos guerras mundiales, amplió su significado hacia América del Norte. Fernández Cerviño situó esta reflexión en el actual escenario de polarización internacional, marcado por el debilitamiento del multilateralismo, las dificultades de la Unión Europea y el resurgimiento de los nacionalismos. En este contexto, destacó la posición singular de Galicia, cuya arraigada cultura europea es deudora del Cristianismo y de la tradición de los Caminos de Santiago.
El IV Encuentro Iglesia- Empresarios da continuidad a una iniciativa impulsada por el Arzobispado de Santiago que, en sus anteriores ediciones, había abordado cuestiones como la ética, el bien común, la sostenibilidad y la inteligencia artificial. Con esta cuarta convocatoria, Iglesia y empresa volvieron a compartir un espacio de diálogo sobre los fundamentos que sostienen la vida social y la responsabilidad de transmitir un legado cultural, moral y espiritual a las generaciones futuras.













