- Desde su construcción, iniciada en el siglo XVI y finalizada en el XVII, la basílica ha estado estrechamente vinculada a la historia marinera de Pontevedra, especialmente al barrio de A Moureira.
En la víspera de su festividad, la basílica de Santa María la Mayor reabrió ayer sus puertas con una imagen renovada, fruto de una ambiciosa intervención que ha devuelto el esplendor a este templo del siglo XVI, declarado Bien de Interés Cultural en 1931.
Durante nueve meses, los trabajos se centraron en las cubiertas, fachadas y cresterías, con una renovación integral de la techumbre del ábside y la demolición del faldón de la nave lateral. La actuación, ejecutada por la Xunta de Galicia, supuso una inversión autonómica de 550.000 euros y ha dejado su huella especialmente en la fachada principal.
El acto de inauguración congregó a autoridades, vecinos, técnicos y representantes de las empresas responsables de la obra. Entre ellos, el alcalde de Pontevedra, Miguel Anxo Fernández Lores; la presidenta de la asociación de vecinos de la parroquia, Pilar Señoráns; y la conselleira de Vivenda e Planificación de Infraestruturas, María Martínez Allegue, quien acudió en representación del presidente de la Xunta, Alfonso Rueda, ausente por desplazarse a zonas afectadas por incendios; y el párroco de Santa María la Mayor, Javier Porro Martínez.
Allegue subrayó que “esta basílica forma parte de la identidad de Pontevedra y hoy recupera su esplendor gracias a las mejoras realizadas”. En la misma línea, el alcalde Fernández Lores destacó la importancia de conservar el patrimonio histórico, arquitectónico y natural, recordando que «las ciudades se construyen a lo largo de los siglos” y que ahora, con la reducción del tráfico en la zona, el templo se preserva mejor.
La restauradora Carlota López Brea y la arquitecta Dolores Tobío explicaron que, además de la limpieza visible de la fachada oeste, se realizaron actuaciones menos perceptibles pero igualmente valiosas, como la conservación pétrea de la crestería superior, sustituyendo piezas de cemento por nuevas de granito elaboradas por canteros.
El párroco de Santa María la Mayor, Javier Porro Martínez, abrió su intervención citando el inicio de La saga/fuga de J.B., de Gonzalo Torrente Ballester, novela que arranca precisamente en la colegiata de Castroforte de Baralla, inspirada en la basílica pontevedresa. Recordó que se trata de la parroquia más antigua de la ciudad, con más de mil años de historia documentada, y subrayó la importancia de que el templo conserve su esencia fundacional, acogiendo por igual a cristianos y a quienes no lo son: “No queremos que se convierta en un museo, sino que siga siendo un espacio de acogida”. Porro Martínez concluyó agradeciendo la implicación de todas las administraciones y de los técnicos que hicieron posible la obra, subrayando que “esta rehabilitación no solo preserva la piedra, sino también la memoria y el alma de nuestra comunidad parroquial”.










