- El arzobispo, mons. Francisco José Prieto, resalta que la unidad en la diversidad, junto con la esperanza cristiana, es el camino para afrontar los retos actuales con responsabilidad, amor, confianza y armonía.
- Alfonso Rueda, delegado regio en la Ofrenda Nacional, destaca la pluralidad, solidaridad y compromiso con Galicia y su gente.
La Catedral de Santiago acogió esta mañana la solemne celebración litúrgica en honor al Apóstol Santiago, patrón de España, presidida por el arzobispo de la diócesis compostelana, monseñor Francisco José Prieto Fernández. En el marco de esta jornada, se realizó la tradicional Ofrenda Nacional al Apóstol, un acto que se remonta a 1643, instaurado por Felipe IV.
Este año el presidente de la Xunta de Galicia, Alfonso Rueda Valenzuela, actuó como delegado regio y oferente ante el Apóstol, acompañado por los miembros de la Comisión Capitular Daniel Lorenzo y José Antonio Castro Lodeiro, realizando la ofrenda en nombre del Estado en Galicia. En su mensaje llamó a redescubrir valores esenciales como el amor, la justicia y el perdón, y expresó su deseo de que Galicia siga siendo una comunidad plural, solidaria y próspera, comprometida con el cuidado de su entorno y el bienestar de toda su gente.
Por su parte, monseñor Francisco Prieto destacó en la homilía el tiempo presente y sus desafíos, en un mensaje profundamente evangélico, social y esperanzador. Partiendo de las palabras de san Pablo, interpeló a los fieles sobre cómo habitar estos tiempos de incertidumbre sin miedo y con esperanza.
El arzobispo hizo un llamamiento a no quedarse paralizados ante las dificultades, sino a responder desde la fe y la compasión: “Encontraremos de nuevo esperanza cada vez que pongamos al ser humano en el centro y en el corazón de las instituciones”. Insistió en la necesidad de construir la unidad desde la diversidad, señalando que “la unidad no se preserva con la uniformidad, sino con la armonía de lo diverso”.
Frente al clima de inseguridad, guerras, crisis económicas y sociales, monseñor Prieto pidió levantar la mirada con confianza: “La esperanza cristiana no es un optimismo barato”. En este sentido, explicó que no se trata de un pensamiento ingenuo de que “todo saldrá bien” por simple deseo, sino de una certeza basada en la promesa de Cristo: “Yo estaré con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo”. Añadió que “la esperanza no nos hace huir del presente, nos impulsa a vivirlo con responsabilidad y amor”, invitando a los presentes a transformar su entorno con gestos concretos de acogida, acompañamiento y denuncia de la injusticia.
Monseñor Prieto no eludió los problemas sociales y denunció con firmeza realidades dolorosas como la trata de personas, la explotación de mujeres en la prostitución, la violencia contra los niños y las mujeres, y la dramática situación humanitaria en Gaza o la guerra en Ucrania. Rechazó también la instrumentalización política de los migrantes, recordando que “han de ser acogidos desde la legalidad y la fraternidad” condenando “toda violencia racista y criminalización colectiva”.
El prelado gallego instó a mantener viva la raíz cristiana de Europa, pues en ella se sustentan valores como la dignidad, la justicia y la fraternidad, y pidió que la Iglesia sea un verdadero hogar para todos, especialmente los descartados, acogiendo “con los ojos de Cristo y los brazos del Padre”.
@archicompostela En la solemnidad del Apóstol Santiago, mons. Francisco José Prieto llama a la esperanza activa y a poner al ser humano en el centro ante los desafíos actuales. #archicompostela #catedraldesantiago #monsfranciscoprieto
Mons. Francisco Prieto también subrayó que «cada pequeño acto de amor cuenta. Cada palabra justa, cada puerta abierta, cada gesto de ternura en medio de la dureza del mundo es ya un signo del Reino que viene». Con estas palabras alentó a los fieles a no dejarse aplastar por el dolor y a vivir como “semillas vivas de esperanza.”
Asimismo, pidió oraciones por quienes ejercen responsabilidades políticas, para que trabajen con honestidad al servicio del bien común, y advirtió sobre la lacra de la corrupción: “Su existencia es un obstáculo para el bien común, una herida al corazón de la justicia y un pecado que afecta a la dignidad humana”.
Finalmente, encomendó la vida de Galicia, España y sus familias a la protección del Apóstol Santiago, pidiendo que enseñe a los pueblos a vivir estos tiempos con el corazón lleno de confianza en Dios.
En ceremonia concelebraron el cardenal arzobispo emérito de Madrid, mons. Antonio María Rouco Varela; mons. Julián Barrio, arzobispo emérito de Santiago de Compostela; mons. Santiago Agrelo Martínez, arzobispo emérito de Tánger; el obispo de Lugo, monseñor Alfonso Carrasco; el titular de la Diócesis de Ourense, mons. José Leonardo Lemos Montanet; el obispo de la Diócesis de Mondoñedo-Ferrol, mons. Fernando García Cadiñanos; el obispo de Tui-Vigo, monseñor Antonio Valín Valdés; el obispo emérito de Tui-Vigo, monseñor Luis Quinteiro Fiuza; y mons. Eloy Ricardo Domínguez Martínez, obispo auxiliar de La Habana.
En definitiva, hoy Galicia renovó su ofrenda al Apóstol Santiago con un corazón lleno de gratitud. Como recordó monseñor Francisco José Prieto, aun en tiempos de incertidumbre, siempre hay un camino de luz, porque en cada gesto sencillo y en cada oración compartida, la tierra gallega proclama que la esperanza no muere, y que, como peregrinos, se puede seguir adelante sabiendo que el amor de Dios renueva cada paso y cada día.













