José López Moldes inicia su etapa pastoral al frente de Virxe do Camiño arropado por la comunidad parroquial

El templo de Virxe do Camiño, en Pontevedra, se llenó el pasado domingo para acompañar a José López Moldes en su toma de posesión como párroco. El arzobispo de Santiago, monseñor Francisco José Prieto Fernández, presidió una Eucaristía que reunió a numerosos sacerdotes, familiares, amigos y feligreses en el comienzo de esta nueva etapa de la comunidad.

López Moldes toma el relevo de Alberto Domínguez Munáiz tras su nombramiento mediante el decreto firmado el pasado 21 de octubre. La lectura de ese documento abrió el rito de toma de posesión, en una celebración en la que el arzobispo puso el acento en la centralidad de Cristo, el cuidado de las personas más vulnerables y la participación de todos en la vida parroquial.

Los signos de una misión al servicio de la comunidad

El nuevo párroco recibió las llaves del templo, que el arzobispo le entregó con una invitación a mantener abierta para todos la casa de Dios. El repique de las campanas acompañó un rito que recorrió distintos lugares de la iglesia para expresar las responsabilidades que asume al frente de la parroquia.

López Moldes incensó la pila bautismal, se sentó en el confesionario, recibió la llave del sagrario y ocupó la sede presidencial, como signo de su servicio de pastor y guía de la comunidad. Los gestos hicieron visible una misión vinculada a la celebración de la fe, la reconciliación y el acompañamiento de los fieles.

El amor a Dios se concreta en la atención al prójimo

En su homilía, monseñor Prieto situó el amor a Dios y al prójimo en el centro de la vida cristiana y del ministerio sacerdotal. Explicó que poner a Cristo en ese lugar permite afrontar de otra manera los proyectos, las tareas, las dificultades y las esperanzas de una parroquia. También advirtió del riesgo de que el afán de protagonismo y la búsqueda de los primeros puestos desplacen lo esencial.

El arzobispo destacó que ese amor debe traducirse en acciones concretas. A partir de la lectura del Éxodo, recordó a quienes llegan de lejos, a los huérfanos, a las viudas y a las personas que viven situaciones de fragilidad. La atención a sus necesidades, señaló, forma parte de la respuesta que se espera de una comunidad cristiana.

Prieto animó asimismo a dejar atrás los juicios superficiales para conocerse desde la verdad de cada persona. «Miremos y busquemos en el corazón de cada uno de nosotros», expresó al recordar el pasaje bíblico de la elección de David y la mirada de Dios más allá de las apariencias.

Una nueva etapa que cuenta con todos

La celebración tuvo también palabras de agradecimiento para quienes han acompañado la trayectoria de la parroquia. El arzobispo recordó a don Vicente y al padre Alberto, así como a las personas que sostienen su actividad cotidiana, y subrayó que la nueva etapa se apoya en una historia compartida de fe y servicio.

La advocación de Virxe do Camiño dio pie a presentar a María como ejemplo de escucha, confianza y disponibilidad para servir. Mons. Prieto invitó a la comunidad a seguir caminando con la Palabra de Dios y la Eucaristía como alimento de su vida parroquial.

En ese camino, destacó, todos tienen una responsabilidad y una aportación propia. «Cada uno tiene algo que aportar», recordó, al mencionar la oración, la catequesis, la acción sociocaritativa y las distintas tareas parroquiales. Una llamada a acompañar al nuevo párroco y a participar en una misión que compromete al conjunto de la comunidad.

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