- El arzobispo de Santiago, mons. Francisco José Prieto Fernández, acompaña a la comunidad en el cierre de la celebración.
- Reflexión y fe en torno a María marcan una jornada de gran participación.
- La celebración culminó con una eucaristía en la iglesia de Santa María das Areas.
Fisterra acogió este jueves una destacada jornada religiosa con motivo del último día del Triduo a la Virgen de los Dolores, que contó con la presencia del arzobispo de Santiago de Compostela, monseñor Francisco José Prieto. La visita reunió a numerosos fieles en torno a una propuesta que combinó reflexión teológica y celebración litúrgica.
La jornada comenzó a las seis de la tarde en el Mercado Municipal, donde una sala abarrotada de asistentes acogió la conferencia del arzobispo. Bajo el eje de la figura de María en la pasión de Cristo, el prelado invitó a los presentes a contemplar el sufrimiento desde la fe, destacando la importancia de “mirar la pasión del Señor a través de los ojos del corazón de María”.
Durante su intervención, monseñor Prieto subrayó el valor simbólico y espiritual de Fisterra, recordando que, aunque su nombre alude al “fin de la tierra”, también puede entenderse como un lugar donde “comienza todo un horizonte nuevo”. En este contexto, puso en valor la singularidad de la Semana Santa local, especialmente por su representación de la Resurrección, que calificó como un rasgo esencial para comprender el sentido pleno de la fe cristiana.
El arzobispo centró buena parte de su reflexión en la figura de la Virgen María al pie de la cruz, resaltando su actitud de firmeza y fidelidad. “Estaba”, repitió en varias ocasiones, destacando este verbo como clave para entender la vivencia cristiana ante el sufrimiento. Según explicó, María «permanece”, convirtiéndose en ejemplo de acompañamiento, confianza y esperanza.
El acto, que supuso la primera edición de estas conferencias de Semana Santa en la localidad, contó con la participación de fieles de distintas parroquias de la unidad pastoral, así como con la colaboración del Ayuntamiento y de diversas cofradías locales. Los organizadores valoraron positivamente la acogida y expresaron su intención de dar continuidad a esta iniciativa en próximos años.
Tras la conferencia, el arzobispo se trasladó a la iglesia de Santa María das Areas, donde presidió la eucaristía con motivo del cierre del triduo. En su homilía, profundizó en la escena evangélica de María al pie de la cruz, retomando la idea central de toda la jornada: la capacidad de “estar” incluso en medio del dolor.
Explicó que la vida de María estuvo marcada por una confianza constante en Dios, incluso en medio de la incertidumbre y el sufrimiento, recordando la profecía de Simeón: “A ti una espada te atravesará el alma”.
El prelado insistió en que esa experiencia no es ajena a la vida de los creyentes, quienes también atraviesan momentos de dificultad. “No es fácil permanecer en el dolor, en la enfermedad o en la incertidumbre, pero María nos enseña a no huir”, afirmó. Añadió que la fe no elimina el sufrimiento, pero sí ofrece una manera distinta de afrontarlo, sostenida por la esperanza.
Durante la homilía, también destacó el significado de las palabras de Jesús en la cruz, cuando encomienda a su madre al discípulo amado. Para el arzobispo, este gesto simboliza el nacimiento de una nueva maternidad espiritual, por la cual María se convierte en madre de todos los creyentes.
Monseñor Prieto invitó además a los fieles a vivir la Semana Santa desde esa doble dimensión de dolor y esperanza, recordando que la cruz no es el final, sino el camino hacia la Resurrección. “La cruz, que parece un árbol de muerte, se convierte en árbol de vida”, expresó, poniendo el acento en la luz de la Pascua como horizonte definitivo de la fe cristiana.
Finalmente, animó a los presentes a mirar al crucificado desde la mirada de María, aprendiendo de ella a “permanecer, confiar y esperar”. La celebración concluyó reforzando el sentido comunitario de una jornada, que sirvió como antesala espiritual a la inminente Semana Santa en Fisterra.













