- Fieles de toda la comarca se reúnen en el Templo Nuevo en una celebración penitencial.
- El arzobispo de Santiago, mons. Francisco José Prieto, invita a “volver y amar” como camino de conversión.
En la tarde del 20 de marzo, la iglesia del Templo Nuevo de Sanxenxo tuvio lugar una celebración penitencial que reunió a fieles de distintas parroquias de la comarca, desarrollándose en un clima de recogimiento, oración y activa participación.
El encuentro estuvo presidido por el arzobispo de Santiago de Compostela, mons. Francisco José Prieto Fernández, acompañado por sacerdotes de la zona, en el contexto de la cuarta semana de Cuaresma, un tiempo litúrgico orientado a la preparación interior de la Pascua.
Durante la homilía, el prelado centró su mensaje en dos verbos esenciales para la vida cristiana: “volver y amar”. A través de ellos, explicó el sentido profundo de la conversión, entendida no como un acto superficial, sino como un regreso sincero al corazón de Dios. “Volver significa acercarnos porque alguien nos espera”, señaló, invitando a los fieles a vivir este momento como una auténtica experiencia de encuentro.
El arzobispo llamó a vivir la celebración penitencial desde la verdad personal: “Presentémonos ante Dios con toda verdad, y él nos curará”, afirmó. En esta línea, subrayó el carácter sanador del perdón divino, recordando que “Dios viene a curar nuestra deslealtad, mi fragilidad”.
Asimismo, el arzobispo vinculó la conversión con el aprendizaje del amor verdadero, recordando el mandato evangélico de amar a Dios y al prójimo. Según explicó, muchas debilidades humanas nacen de no saber amar correctamente, ya sea por egoísmo o por priorizar otras realidades por encima de Dios.












