El Instituto Teológico Compostelano (ITC) está acogiendo, hoy y mañana, la celebración de las XXIV Jornadas de Teología, que en esta edición llevaron por título “Cristo, Ayer, Hoy y Siempre” y se desarrollaron en el marco del 1.700 aniversario del Concilio de Nicea, primer concilio ecuménico de la Iglesia, celebrado en el año 325.
El acto inaugural tuvo lugar esta mañana con la inscripción de los participantes y la posterior bienvenida. A las 10:30 horas se celebró la apertura oficial a cargo de monseñor Francisco José Prieto Fernández, arzobispo de Santiago de Compostela, quien destacó en su intervención la importancia histórica, teológica y pastoral del Concilio de Nicea.
Nicea sigue iluminando la vida cristiana
El prelado compostelano recordó que aquel encuentro convocado por el emperador Constantino “no fue solo un hecho del pasado, sino un acontecimiento que sigue iluminando la vida cristiana”. Prieto Fernández situó a los asistentes en el contexto histórico de la asamblea celebrada en Asia Menor hace diecisiete siglos, subrayando la trascendencia de las decisiones tomadas entonces en torno a la definición de la fe cristológica y trinitaria.
“El símbolo de Nicea —afirmó— profesa la buena nueva de la salvación integral del ser humano por Dios mismo en Jesucristo”. En un discurso de marcado tono académico y pastoral, el arzobispo invitó a los presentes a ver en Nicea “un punto de inflexión, un acontecimiento que manifiesta la novedad de la revelación del Dios uno y trino” y que debe inspirar a la Iglesia de hoy a vivir su camino sinodal y misionero.
El arzobispo agradeció además el trabajo de la comisión organizadora y dio la bienvenida a los ponentes y participantes, evocando la hospitalidad gallega “en esta tierra de contrastes entre lluvia y sol, entre mar y tierra, que siempre acoge con generosidad”.
Una mirada académica: el credo y su función
Tras la inauguración, el director del ITC, Alfonso Novo Cid-Fuentes, presentó las jornadas. En su intervención ofreció una reflexión sobre el papel del credo niceno, recordando que su función no fue solo identitaria, como en los primeros símbolos bautismales, sino también doctrinal y normativa.
“El concilio de Nicea —señaló— no se limitó a formular un credo más, sino que estableció una piedra de toque de la ortodoxia, en un momento en que la unidad de la fe se veía amenazada por divisiones internas y disputas teológicas”.
Novo Cid-Fuentes subrayó igualmente la dimensión histórica y política del concilio, convocado por Constantino en un contexto de búsqueda de paz y unidad dentro del Imperio. “El emperador necesitaba una fórmula común que garantizase la cohesión de la Iglesia”, recordó, al tiempo que apuntó que las disputas posteriores y los múltiples sínodos que sucedieron a Nicea demostraron que el consenso inicial fue más frágil de lo que aparentaba.
El director del ITC animó a los presentes a abordar durante las jornadas cuestiones abiertas, como la relación entre fe y fórmulas dogmáticas, el valor de los concilios como expresión de sinodalidad y el papel de los condicionantes históricos, sociales y culturales en la evolución de la doctrina.

Un programa de alto nivel teológico
La mañana del primer día se completó con dos conferencias de gran calado. A las 11:00 horas intervino el obispo de Solsona, Francisco Conesa Ferrer, presidente de la Comisión Episcopal para la Doctrina de la Fe, con una ponencia titulada “Profesar hoy la fe de Nicea”. Posteriormente, a las 12:30 horas, el dominico Martín Gelabert Ballester, profesor de la Facultad de Teología de Valencia, disertó sobre el significado del acto de creer bajo el título “Yo creo, ¿qué significa creer?”.
Ya en sesión vespertina, la reflexión se orientó hacia la actualidad eclesial y la investigación histórica. A las 16:30 horas, el teólogo Dario Vitali, de la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma, presentó la conferencia “De Nicea al Sínodo de la Sinodalidad. Sensus fidei: la infalibilidad del pueblo de Dios cuando cree”, en la que vinculó la herencia nicena con el actual proceso sinodal promovido por el papa Francisco.
La jornada concluyó con la intervención de Almudena Alba López, profesora de la Facultad de Geografía e Historia de la UNED, que expuso una ponencia titulada “Nicea en perspectiva histórica”, aportando claves historiográficas para comprender la complejidad del concilio y su legado.
Las jornadas continuarán mañana miércoles 4 con nuevas ponencias y debates, reafirmando a Santiago de Compostela como un espacio de reflexión teológica de referencia en el ámbito hispano y europeo.












