- Las XXV Jornadas de Teología reunieron en Santiago a profesores e investigadores bajo el lema «Fe para un mundo nuevo»
El Instituto Teológico Compostelano celebra hoy y mañana sus XXV Jornadas de Teología, un encuentro académico que centra su atención en la vigencia de la Constitución pastoral Gaudium et Spes, aprobada hace sesenta años en el marco del Concilio Vaticano II. Bajo el lema «Fe para un mundo nuevo», las jornadas proponen una reflexión sobre la relación entre la fe cristiana y una sociedad marcada por profundos cambios tecnológicos, culturales y sociales.
El encuentro se inició con la bienvenida y el saludo institucional del arzobispo compostelano, monseñor Francisco José Prieto Fernández, seguido de la presentación del programa a cargo del director del Instituto Teológico Compostelano, Alfonso Novo Cid-Fuentes.

Monseñor Prieto Fernández puso en valor la vigencia de Gaudium et Spes seis décadas después de su aprobación y destacó la novedad que supuso que un documento conciliar se dirigiese no solo a los miembros de la Iglesia, sino también «a todos los hombres».
El prelado compostelano situó precisamente en ese carácter abierto una de las claves para entender la actualidad del texto. Gaudium et Spes nació con la voluntad de entablar un diálogo con la humanidad y de afrontar las circunstancias concretas de su tiempo. Una perspectiva que, a su juicio, mantiene plenamente su sentido en 2026, cuando el mundo se encuentra sometido a nuevas y profundas transformaciones.
El arzobispo recordó que los padres conciliares ya describían en 1965 a la humanidad como inmersa en «un periodo nuevo de su historia caracterizado por cambios profundos y acelerados». Seis décadas después, el vocabulario ha cambiado, pero no la velocidad de las transformaciones. La inteligencia artificial, la revolución digital, la biotecnología, la crisis demográfica, la emergencia ecológica, las nuevas guerras, las migraciones, la polarización social o la secularización forman parte de un escenario que plantea nuevos interrogantes.
Sin embargo, el arzobispo consideró que, más allá de los cambios históricos y tecnológicos, permanecen algunas cuestiones fundamentales: qué significa ser persona y dónde puede encontrar el ser humano una esperanza que no defraude. Desde esta perspectiva, defendió que la fe no debe situarse al margen del presente ni convertirse en un refugio ante un mundo que puede resultar desconcertante.

La propuesta de las jornadas, explicó, queda recogida en el propio lema elegido: «Fe para un mundo nuevo». No se trata únicamente de hablar de una fe «en» un mundo nuevo, sino de una fe «para» ese mundo: una fe llamada a iluminar la existencia, generar cultura, fraternidad y esperanza y, al mismo tiempo, capaz de entrar en conversación con la sociedad contemporánea sin diluir su identidad.
En este sentido, el arzobispo reivindicó el discernimiento como una de las aportaciones centrales de Gaudium et Spes. La Iglesia, señaló, debe evitar tanto el rechazo indiscriminado de las transformaciones como la aceptación ingenua de cualquier novedad. El reto consiste en saber reconocer las oportunidades y los riesgos de cada época y leerlos a la luz del Evangelio.
La reflexión llevó también a una de las cuestiones centrales de la Constitución pastoral: la comprensión del ser humano. Mons. Prieto Fernández recordó la afirmación de Gaudium et Spes según la cual «el misterio del hombre solo se esclarece en el misterio del Verbo encarnado». Desde ahí, cuestiones tan actuales como la inteligencia artificial, la libertad, la identidad, la dignidad, el sufrimiento, la muerte, la convivencia o la paz pueden ser abordadas también desde una perspectiva cristológica.
El arzobispo planteó, además, qué tipo de creyente necesita un mundo sometido a cambios tan rápidos. Habló de una persona con identidad, pero sin hostilidad; capaz de dialogar sin diluir su fe, de mantener la esperanza sin caer en la ingenuidad y de escuchar antes de responder. Una tarea en la que la teología, defendió, tiene un papel esencial: ayudar a pensar cristianamente un mundo que cambia a gran velocidad.
Por su parte, Alfonso Novo Cid-Fuentes destacó la singularidad de Gaudium et Spes, una constitución que quiso abordar la relación de la Iglesia «con el mundo y los hombres contemporáneos». A su juicio, volver sobre el texto seis décadas después permite preguntarse hasta qué punto sus planteamientos siguen ofreciendo claves para interpretar el presente.
El director del centro subrayó que la intención de las jornadas no es simplemente revisar un documento histórico, sino analizar su actualidad ante una realidad muy distinta de la de 1965. «Los tiempos han cambiado. En realidad, nunca han dejado de cambiar», señaló durante su intervención.
Novo Cid-Fuentes resumió el propósito del encuentro en tres verbos: «escuchar, discernir y proponer». Escuchar al mundo y sus preguntas reales; discernir desde el Evangelio, sin considerar que todo lo nuevo es necesariamente progreso ni que todo lo heredado deba conservarse; y proponer a Jesucristo no como una respuesta ajena a las preguntas humanas, sino como aquel en quien el misterio de la existencia puede encontrar una luz nueva.

El programa académico aborda desde distintas perspectivas la relación entre la fe, la cultura y las transformaciones de las sociedades actuales. La profesora Zaida Espinosa Zárate, de la Universidad Loyola, abrió las sesiones con la conferencia «Más allá de la secularización: religión, fe y sentido en sociedades post-seculares».
A continuación, José Alberto Barrera Marchesi, de la Asociación Nunc Coepi, profundizó en la evolución histórica desde la cristiandad hacia la sociedad postcristiana y en su relación con Gaudium et Spes.
Durante la tarde, el profesor César Izquierdo Urbina, de la Universidad de Navarra, analizó el proceso de diálogo impulsado por la Constitución pastoral desde una perspectiva teológica. Por su parte, Martín Carbajo Núñez, de la Pontificia Universidad Antonianum, abordó la conciencia, la libertad y la verdad en el contexto del actual paradigma tecnocrático.
Las jornadas incluyeron, además, una intervención grabada en vídeo del cardenal José Tolentino Calaça de Mendonça sobre la relación entre Iglesia y cultura, así como una conferencia que tuvo que desarrollarse de forma telemática debido a la imposibilidad de desplazamiento del ponente.
Mañana, jueves 3 de septiembre, la segunda jornada continuará con una reflexión sobre la misión de la Iglesia y la comprensión del ser humano desde el mensaje cristiano. Pedro Fernández Castelao hablará sobre el misterio del hombre en relación con Cristo; Miguel López Varela abordará el papel de la Iglesia en el mundo actual desde el diálogo, el discernimiento y el testimonio; y Michele Taba ofrecerá una lectura actualizada de Gaudium et Spes.
Finalmente, el cardenal José Tolentino Calaça de Mendonça participará mediante un videomensaje sobre «La Iglesia y el progreso de la cultura», antes de la clausura oficial.












