- Mons. Francisco José Prieto compartió una jornada con los participantes y presidió una celebración penitencial en el campamento infantil.
- Cerca de 200 niños, adolescentes y jóvenes participan este verano en esta propuesta organizada por la Delegación de Pastoral de Infancia y Juventud.
El arzobispo de Santiago, monseñor Francisco José Prieto Fernández, visitó a los participantes de los Campamentos Diocesanos Arnela y Son, organizados por la Delegación de Pastoral de Infancia y Juventud de la Archidiócesis de Santiago. Coordinados por el delegado, Javi García, junto con su equipo, los dos campamentos reúnen este verano a cerca de 200 niños, adolescentes y jóvenes.
Durante su visita al campamento Child, que se desarrolla en Arnela y está dirigido a los más pequeños, el prelado presidió una celebración penitencial centrada en el mensaje de la misericordia de Dios. En su reflexión tomó como punto de partida las parábolas de la oveja perdida y de la moneda perdida para recordar a los participantes que el amor de Dios nunca abandona a las personas.

«Dios nunca se cansa de buscarnos, nunca se cansa de esperarnos porque nunca se cansa de amarnos», afirmó el arzobispo, quien animó a los niños a vivir el sacramento de la reconciliación con confianza y alegría, recordando que el perdón de Dios renueva el corazón y fortalece la vida cristiana.
Asimismo, destacó que el sacramento del perdón es también una auténtica fiesta, ya que, como reflejan las parábolas del Evangelio, Dios se alegra cuando una persona se deja encontrar y reconciliar con Él. En este sentido, invitó a los participantes a abrir el corazón a la misericordia y a trasladar esa experiencia de perdón a la relación con los demás.
La jornada continuó en el campamento Son, destinado a adolescentes y jóvenes, donde monseñor Francisco José Prieto compartió la cena con los participantes y mantuvo un encuentro cercano con ellos y con el equipo de monitores.
Los Campamentos Diocesanos Arnela y Son constituyen una de las principales propuestas estivales de la Delegación de Pastoral de Infancia y Juventud. A través de la convivencia, la oración, la formación y las actividades de ocio, ofrecen a niños, adolescentes y jóvenes un espacio para crecer en la fe, fortalecer la amistad y vivir una experiencia de comunidad durante el verano.













