Cáritas Diocesana de Santiago ha centrado su actividad de las primeras semanas de octubre en dar respuesta a dificultades que afectan a la vida diaria de muchas familias: encontrar una vivienda, afrontar el gasto escolar o sobrellevar el desgaste emocional de la precariedad. El acuerdo para recuperar inmuebles de la Iglesia con fines residenciales, el acompañamiento psicológico y la colaboración de las comunidades parroquiales marcan la actualidad de la entidad este mes.
Casas rectorales para ampliar los recursos de alojamiento
El Arzobispado de Santiago, Cáritas Diocesana y el Colexio Oficial de Arquitectos de Galicia firmaron el 14 de octubre un convenio para estudiar y rehabilitar patrimonio eclesiástico que pueda destinarse a viviendas de emergencia y alojamiento temporal. El acuerdo fue suscrito por el arzobispo, monseñor Francisco José Prieto Fernández; la directora de Cáritas, Pilar Farjas Abadía; y el decano del COAG, Luciano G. Alfaya.
La iniciativa permitirá identificar inmuebles disponibles, evaluar su estado y determinar cuáles pueden adaptarse a un uso residencial. Un plan director fijará las prioridades de intervención y las posibles fuentes de financiación.
Cáritas cuenta con una red de 40 viviendas de uso social y unas 240 plazas de alojamiento. Entre los primeros edificios analizados está la antigua rectoral de Santa María de Luou, en Teo, donde los estudios preliminares contemplan la posibilidad de habilitar un recurso de emergencia para hasta once personas. Su puesta en funcionamiento dependerá de las obras de acondicionamiento necesarias.
El impacto de la precariedad en la salud emocional
La falta de recursos también deja consecuencias menos visibles. Un informe difundido este mes por Cáritas Diocesana advierte del sufrimiento emocional asociado al desempleo, la inseguridad residencial, la soledad no deseada y las rupturas familiares. Estas situaciones pueden deteriorar la autoestima, debilitar las relaciones personales y dificultar la búsqueda de una salida.
Para responder a esa realidad, la entidad ha incorporado progresivamente la atención psicológica y la escucha a sus distintos programas. El acompañamiento llega a familias, personas mayores, personas sin hogar y participantes en proyectos de empleo y vivienda, entre otros colectivos.
La intervención se apoya en profesionales de la psicología, equipos técnicos, voluntariado y entidades colaboradoras. El informe señala que recuperar la confianza, reconstruir vínculos y contar con espacios seguros para expresar las dificultades son aspectos necesarios para avanzar en la inclusión social.

Material escolar y colaboración vecinal
En A Coruña, la campaña de apoyo al inicio del curso se cerró con la entrega de mochilas y material escolar nuevo a 848 menores de 462 familias. El balance, publicado el 1 de octubre, recoge la participación de hogares derivados desde las parroquias y los programas de Cáritas, incluidos Agarimo y Familia Educa.
La iniciativa cumple diez años y se sostiene con la colaboración de empresas, entidades, particulares y voluntariado. Este último participó en la preparación y el reparto del material, así como en la difusión de la campaña en los establecimientos colaboradores. El propósito es que las dificultades económicas de las familias no impidan a los menores comenzar las clases con los recursos necesarios.
La solidaridad parroquial tuvo también una de sus citas en la comida benéfica organizada por Cáritas de Arca, Bama y O Pino. Según el balance difundido el 17 de octubre, el encuentro reunió a 140 comensales y permitió superar los 2.500 euros de recaudación con la comida y la tómbola, apoyada por alrededor de cincuenta empresas y establecimientos de la comarca.
Los fondos ayudarán a mantener la atención que se presta durante todo el año en las tres parroquias. Junto a la cobertura de necesidades básicas, el voluntariado desarrolla una labor de intermediación entre personas que buscan empleo y empresarios que necesitan trabajadores. La actividad de la hostelería y los servicios relacionados con el Camino de Santiago está abriendo oportunidades laborales que Cáritas ayuda a canalizar.
Mejoras en el centro Violetas para apoyar la formación y el empleo
La actividad de octubre incluye también un acuerdo entre Cáritas Diocesana de Santiago y la Diputación de A Coruña para renovar las ventanas del Centro de Formación y Empleo Violetas, situado en el Barrio de las Flores. La intervención permitirá mejorar el aislamiento térmico y acústico, reducir el consumo energético y ofrecer unas instalaciones más confortables a las personas que acuden al centro y a los profesionales que trabajan en él.
Violetas desarrolla cursos de formación, programas de cualificación profesional y orientación laboral, además de itinerarios personalizados para facilitar el acceso al empleo de personas en situación o riesgo de exclusión social. La renovación contribuirá a mejorar las condiciones en las que se presta este acompañamiento.
La directora de Cáritas Diocesana, Pilar Farjas, destacó que disponer de instalaciones adecuadas resulta fundamental para atender a las personas que buscan mejorar su formación y sus oportunidades laborales. El convenio, aprobado por el pleno de la Diputación, tendrá vigencia hasta septiembre de 2027 para ejecutar y justificar la actuación.












