- La Familia Franciscana conmemora el inicio del octavo centenario en comunión con la Iglesia diocesana.
Hoy domingo 1 de febrero, en la ciudad de Pontevedra tuvo lugar la celebración del Año Jubilar por el VIII Centenario del Tránsito de San Francisco, enmarcado en la conmemoración de los 800 años de su Pascua, que la Familia Franciscana celebra entre 2025 y 2027. La eucaristía fue presidida por el arzobispo de Santiago de Compostela, monseñor Francisco José Prieto Fernández, y reunió a fieles y a miembros de la familia franciscana presentes en Galicia.
Aunque la convocatoria jubilar tuvo su centro en Asís y dimensión universal, las fraternidades franciscanas en España también están impulsando celebraciones locales. En Pontevedra, la comunidad se unió a este tiempo de gracia recordando la huella histórica y espiritual del franciscanismo en la Iglesia.
Durante su homilía, el arzobispo destacó que el centenario no recordaba solo un hecho histórico ocurrido en octubre de 1226, sino el “tránsito hacia la vida” de san Francisco, entendido como paso pascual y testimonio de entrega confiada en Dios. Subrayó que la figura del santo de Asís seguía hablando al corazón de creyentes y no creyentes por su estilo de vida humilde, sencillo y evangélico.
Monseñor Prieto recordó las palabras de san Pablo sobre la elección de lo débil y lo sencillo para manifestar la fuerza de Dios. En ese sentido, presentó a san Francisco como ejemplo de pobreza interior, desprendimiento y fraternidad, alguien que no buscó honores ni seguridades y que encontró en la pequeñez su verdadera libertad.
El prelado también vinculó el mensaje franciscano con las bienaventuranzas, que definió como un retrato de Jesús y, a la vez, un retrato de san Francisco: pobre de espíritu, manso, misericordioso y constructor de paz.
La celebración se vivió como una acción de gracias por el testimonio de santidad de tantos hombres y mujeres que, al igual que san Francisco, orientaron su vida según el Evangelio.
La conmemoración concluyó con una oración inspirada en un mensaje dirigido a la familia franciscana al inicio de este centenario, en la que se pidió la intercesión de san Francisco para construir reconciliación y paz en un mundo marcado por conflictos y divisiones.






