- El arzobispo, mons. Francisco José Prieto Fernández, presidió la Eucaristía en la Catedral de Santiago e invitó a “alzar la mirada” y escuchar la voz del Buen Pastor.
- Las familias pidieron paz, unidad y renovación espiritual ante la llegada del Pontífice.
A las 12:00 horas de este domingo 26 de abril, el arzobispo mons. Francisco José Prieto Fernández presidió en la Catedral de Santiago de Compostela una solemne Eucaristía, enmarcada en la cadena de oración impulsada por la Conferencia Episcopal Española con motivo de la próxima visita del Papa León XIV, prevista del 6 al 12 de junio.
Con esta celebración, la Iglesia que peregrina en Santiago se unió a otras diócesis españolas en una iniciativa espiritual que comenzó el pasado 12 de abril, coincidiendo con la festividad de la Divina Misericordia. El objetivo común es pedir por los frutos de la visita del Pontífice, entendida como un momento clave para la renovación de la fe, la unidad eclesial y el impulso misionero.
Durante la celebración, en el momento de la ofrenda, los delegados de Pastoral para la Familia y la Vida, Ana Robles y Antonio Gutiérrez, la presentaron en nombre de las familias de la archidiócesis y elevaron una oración ante el Apóstol Santiago, en la que expresaron su esperanza ante la próxima visita del Papa León XIV a España.
En su plegaria, pidieron de manera especial por la paz, tanto a nivel personal como internacional y reclamaron una mayor sensibilidad ante el sufrimiento causado por la violencia.
La oración incluyó también un compromiso claro con los más vulnerables, destacando la necesidad de trabajar por el bien común, la justicia y la dignidad de toda persona. En este sentido, los delegados pidieron que la visita del Pontífice sea “un fermento de reconciliación” que impulse a la sociedad a trabajar unida en favor de los empobrecidos, los débiles y los marginados.
La ofrenda incorporó una petición dirigida al propio Papa: la posibilidad de que en el futuro realice una visita apostólica a Santiago de Compostela.
Durante la homilía, y tomando como punto de partida el pasaje del Evangelio de San Juan en el que Cristo se revela como el Buen Pastor, mons. Prieto exhortó a los fieles a recuperar el valor de la escucha en la vida cristiana. “Cuando caminamos desorientados o desanimados, necesitamos volver a escuchar la voz del Pastor que nos llama por nuestro nombre”.
El prelado vinculó esta llamada con el lema de la visita papal, “Alzad la mirada”, interpretándolo como una invitación a superar una visión reducida de la realidad. Según explicó, la sociedad actual corre el riesgo de quedar atrapada en preocupaciones inmediatas que impiden reconocer horizontes más amplios. Y alzar la mirada, es «recuperar el sentido del camino y descubrir hacia dónde queremos ir”, señaló.
El arzobispo también alertó sobre la influencia de discursos que generan confusión y división. En este sentido, advirtió sobre “voces que prometen mucho y vacían el corazón”, así como sobre mensajes que fomentan el enfrentamiento. Frente a ello, insistió en la necesidad de centrar la vida en Cristo, “el único Pastor” que guía con verdad y ofrece sentido pleno.
La jornada coincidió, además, con la celebración de la oración por las vocaciones, lo que permitió reforzar la idea de que cada persona está llamada de manera única y personal. En este sentido, mons. Prieto subrayó que la vocación es una llamada concreta que se vive en la vida cotidiana y animó a los fieles a responder con generosidad desde su propia realidad, ya sea en la familia, en el trabajo o en la vida consagrada.
Finalmente, el arzobispo destacó la importancia de vivir este tiempo previo a la visita papal como una oportunidad de renovación interior. Invitó a los fieles a abrir el corazón a la acción de Dios y a dejarse transformar por su gracia, recordando que la fe no es una simple expectativa, sino una respuesta activa; “Confiar no es ingenuidad, es responder a la llamada del Señor con responsabilidad”.
Asimismo, destacó el papel del Papa como sucesor de Pedro y signo de unidad en la Iglesia universal. Subrayó que su visita tiene como objetivo “confirmar en la fe” a los creyentes y fortalecer la comunión entre las distintas diócesis. En este sentido, animó a los fieles a intensificar la oración para que las palabras de León XIV “iluminen y fortalezcan” la vida cristiana en España.











