Festividad de Santo Tomás de Aquino

El arzobispo de Santiago, monseñor Francisco José Prieto, presidió esta tarde la celebración eucarística con motivo de la festividad de Santo Tomás de Aquino, que tuvo lugar en la capilla del Seminario Mayor Interdiocesano. El prelado compostelano estuvo acompañado por el obispo de Mondoñedo-Ferrol, mons. Fernando García Cadiñanos, así como por formadores del Seminario, los directores del Instituto Teológico Compostelano y del Instituto de Ciencias Religiosas, profesores, alumnos y seminaristas.

Durante su homilía, el arzobispo invitó a los presentes a recuperar una actitud fundamental: la escucha. En un mundo donde, señaló, la palabra está “tan devaluada, tan maltratada”, exhortó a acogerla como lugar de encuentro, unidad y comunión. “La palabra unifícanos, pero no nos uniformiza”, afirmó, subrayando que no elimina las diferencias, sino que las orienta y reconcilia en Cristo.

A partir de las lecturas bíblicas y de la figura de Santo Tomás de Aquino, monseñor Prieto destacó que es Dios quien sale al encuentro del hombre como Padre. Recordó que el Señor no se revela desde una omnipotencia lejana, sino desde la cercanía.

El arzobispo vinculó esta experiencia de filiación con la tarea intelectual y teológica, destacando la necesidad de una razón humilde, abierta al misterio, capaz de dejarse iluminar por la Palabra. En este sentido, evocó la intuición tomista de una comprensión que no es solo intelectual, sino también moral y espiritual.

El acto académico, celebrado en el salón noble del Instituto Teológico Compostelano, estuvo conducido por el director del ITC, Alfonso Novo Cid-Fuentes, quien fue el encargado de presentar al ponente, Andrés Torres Queiruga. El teólogo ofreció una disertación titulada “Xesús de Nazaret como pioneiro e culminación da fe”, en la que profundizó en la figura de Cristo como centro y plenitud del camino creyente.

El prelado compostelano cerró el acto recordando unas palabras recientes del papa León XIV, en las que afirmaba que nadie posee la verdad en plenitud y que todos estamos llamados a buscarla juntos y con humildad. Desde ahí, defendió una Iglesia que no se encierra en sí misma, sino que vive en actitud permanente de escucha, tanto de Dios como de los hombres, una actitud especialmente necesaria en el ámbito teológico, donde el conocimiento es limitado y los misterios de la fe se iluminan mutuamente desde el corazón del Evangelio.

Apoyándose en Hans Urs von Balthasar, habló de la “verdad sinfónica”, que no se reduce a una sola voz ni a una única escuela, sino que encuentra su unidad en Jesucristo. En este sentido, subrayó que hacer teología no es imponer fórmulas, sino servir a la verdad desde un diálogo fiel y comunitario, que conduce no solo al rigor intelectual, sino también al silencio, a la oración y a una experiencia viva de Dios.

El encuentro sirvió para prolongar la reflexión iniciada en la liturgia, uniendo celebración y pensamiento, fe y estudio, en el espíritu propio de la festividad de Santo Tomás de Aquino, patrono de los estudios teológicos.

Artículo anteriorGalicia reduce la exclusión social, pero aumenta el riesgo de consolidar la precariedad estructural
Artículo siguienteLa Infancia Misionera se reúne en A Illa de Arousa bajo el lema “Tu vida, una misión”