El arzobispo preside en Santiago el primer escrutinio de los catecúmenos en su camino hacia el Bautismo

Este domingo 8 de marzo, tercer domingo de Cuaresma, tuvo lugar en la Catedral de Santiago la celebración del primer escrutinio de los catecúmenos que se preparan para recibir el sacramento del Bautismo. El rito fue presidido por el arzobispo de Santiago de Compostela, monseñor Francisco José Prieto Martínez, y reunió a los candidatos que se encuentran en su segundo año de formación catecumenal.

La celebración congregó a catecúmenos, catequistas, familiares y miembros de diversas comunidades parroquiales que quisieron acompañar a los candidatos en este paso significativo dentro de su itinerario de fe. También estuvo presente el delegado de catecumenado, Miguel López Varela, quien participó junto al resto de los ministros y acompañantes en el desarrollo de la liturgia.

Los escrutinios forman parte esencial del proceso espiritual propio del catecumenado. A través de estos ritos, la Iglesia propone un tiempo de purificación y discernimiento que ayuda a los futuros bautizados a profundizar en su conversión y en su adhesión a Jesucristo, fortaleciendo al mismo tiempo su integración progresiva en la vida de la comunidad cristiana.

Tras la celebración del escrutinio, los elegidos, acompañados por sus padrinos, catequistas y ministros, participaron en una procesión hacia la cripta catedralicia, donde se custodia la memoria del Apóstol Santiago. En este espacio de especial significado espiritual tuvo lugar el rito de entrega del Símbolo de la fe, el Credo apostólico.

Durante este gesto litúrgico, la Iglesia confía a los catecúmenos la profesión de fe que resume las verdades fundamentales del cristianismo y que están llamados a acoger, meditar y profesar. Como signo visible de esta transmisión de la fe, el arzobispo entregó a cada uno de los elegidos un pergamino con el texto del Credo en tres lenguas: latín, castellano y gallego.

En su intervención, monseñor Prieto animó a los catecúmenos a continuar con esperanza este camino de preparación, recordando que el catecumenado constituye un tiempo privilegiado para el encuentro con el Señor y para la incorporación progresiva a la vida de la Iglesia.

El proceso de preparación continuará en las próximas semanas en las respectivas parroquias de los candidatos. Allí se celebrarán los dos escrutinios restantes, así como el rito de entrega de la oración dominical, el Padrenuestro, otro de los momentos significativos dentro de este itinerario formativo.

Con la celebración del primer escrutinio y la entrega del Símbolo de la fe, los catecúmenos dan un paso más en su camino hacia la recepción de los sacramentos de la iniciación cristiana, culminando así un proceso de formación, acompañamiento y crecimiento en la fe que la Iglesia diocesana promueve en sus comunidades.

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