- El Jubileo de los Jóvenes, convocado por el papa Francisco bajo el lema “Peregrinos de la Esperanza”, reunirá en Roma a miles de jóvenes de todo el mundo en una celebración de fe, comunión y futuro.
- Desde la Colegiata de Santa María del Sar, más de 300 jóvenes fueron enviados en una celebración presidida por el arzobispo Francisco José Prieto, que los animó a vivir esta peregrinación como una auténtica misión espiritual.
“Cada vez que el Señor nos convoca, nos envía”, recordó el prelado compostelano, quien exhortó a los participantes a abrir el alma, alejarse de la rutina y descubrir el verdadero sentido de su vocación cristiana.
- El arzobispo pidió a los jóvenes que desplieguen las velas de su vida y no se dejen asfixiar por la indiferencia ni la comodidad.
La Colegiata de Santa María del Sar se convirtió este domingo en el punto de partida espiritual para más de 300 jóvenes de la Archidiócesis de Santiago que participarán en el Jubileo de los Jóvenes en Roma, un gran encuentro internacional convocado por el papa Francisco del 28 de julio al 3 de agosto. Bajo el lema “Peregrinos de la Esperanza”, miles de jóvenes de todo el mundo se reunirán en la Ciudad Eterna para celebrar la fe, la esperanza y el compromiso cristiano.
La misa de envío fue presidida por el arzobispo de Santiago, monseñor Francisco José Prieto Fernández, quien estuvo acompañado por numerosos jóvenes, familias, sacerdotes y responsables de la pastoral juvenil diocesana. Entre ellos, el delegado de Infancia y Juventud, Javier García, el vicedelegado Santiago Romero, y el delegado para Universidades y Cultura, Ricardo Sanjurjo.
Santiago de Compostela, tierra de peregrinaciones y símbolos, representa como pocas el valor profundo de los caminos y de las metas espirituales. Desde esta ciudad arranca ahora un nuevo trayecto para la juventud diocesana. El envío que se celebra no es solo el inicio de una peregrinación hacia Roma, sino el nacimiento de un proceso interior: una invitación a vivir el Jubileo como experiencia transformadora, donde cada paso contribuya a descubrir el sentido último de la vocación personal, comunitaria y cristiana. Se trata, como señaló el arzobispo, de un caminar compartido que no busca únicamente destinos, sino revelaciones: saber quiénes somos, qué estamos llamados a ser y cómo vivirlo desde la fe con autenticidad y esperanza.
Durante su homilía, el arzobispo invitó a los jóvenes a vivir la peregrinación no como un simple viaje, sino como una auténtica experiencia de fe y de entrega. “Cada vez que el Señor nos convoca, nos envía”, recordó, subrayando que todo camino cristiano está marcado por una llamada personal a la misión.
Mons. Prieto, animó a los jóvenes a huir de la fe cómoda y superficial, y a dejarse sacudir por el Espíritu. “Hemos sido llamados, convocados y enviados”. Y apeló sus corazones con palabras cargadas de simbolismo y cercanía: “Pedid, buscad, encontraréis”.
El prelado compostelano recordó que la lógica de Dios no es la del mundo: “Esto no es una olimpiada, es una misión”. En este sentido, invitó a los jóvenes a no apresurarse ni competir, sino a caminar juntos, asegurándose de que nadie quede atrás: “El primero se pone junto al último. Así es el estilo de Jesús”.
@archicompostela Misa de envío al Jubileo de los Jóvenes de la Archidiócesis de Santiago de Compostela. La Colegiata de Santa María del Sar se convirtió este domingo en el punto de partida espiritual para más de 300 jóvenes de la Archidiócesis de Santiago que participarán en el Jubileo de los Jóvenes en Roma, un gran encuentro internacional convocado por el papa Francisco del 28 de julio al 3 de agosto. Bajo el lema “Peregrinos de la Esperanza”, miles de jóvenes de todo el mundo se reunirán en la Ciudad Eterna para celebrar la fe, la esperanza y el compromiso cristiano. La misa de envío fue presidida por el arzobispo de Santiago, monseñor Francisco José Prieto Fernández, quien estuvo acompañado por numerosos jóvenes, familias, sacerdotes y responsables de la pastoral juvenil diocesana. Entre ellos, el delegado de Infancia y Juventud, Javier García, el vicedelegado Santiago Romero, y el delegado para Universidades y Cultura, Ricardo Sanjurjo. #archicompostela #monsfranciscoprieto #jubileo2025
También destacó la necesidad de vivir una fe comprometida, generosa y activa: “Dar algo de lo mío es fácil. Dar lo que yo soy, eso es lo más difícil”, expresó, alentando a los jóvenes a no guardarse para sí, sino a ofrecerse enteramente, con alegría y valentía. “El pan no es para guardar, el pan es para darse”, dijo en referencia al pan de la Eucaristía, que simboliza la entrega de Cristo y la llamada a compartir la vida.
Con un lenguaje lleno de metáforas y fuerza poética, monseñor Prieto alentó a los jóvenes a abrir las ventanas del alma, a desplegar las velas de su vida para que el Espíritu pueda soplar con libertad. “Desplegad las velas de vuestra vida, que el Espíritu sopla y alienta”.
El mensaje final fue de aliento, confianza y esperanza. “Nadie nos puede arrebatar la esperanza que viene del Señor”, proclamó, recordando que esta peregrinación no se limita a una semana en Roma, sino que continúa en la vida cotidiana de cada uno: “El júbilo no es solo un evento, es la vida compartida, es la fe vivida, es la alegría de llamar a Dios Padre”.
Un camino que comienza donde nace la esperanza
Y así, desde las piedras milenarias de la Colegiata del Sar, brota una llama joven que cruzará fronteras hasta Roma. Más que un viaje, es un despertar: una travesía que no mide kilómetros, sino convicciones; que no busca podios, sino abrazos; que no lleva equipaje, sino preguntas y sed de verdad.
En el silencio de cada paso y en la música de cada encuentro, estos peregrinos de la esperanza caminan no para llegar, sino para convertirse, para entender que el pan de la vida no se guarda, se reparte; que la fe no se arrastra, se ofrece; y que la alegría verdadera no se aplaude, se comparte. Porque el verdadero Jubileo comienza cuando uno decide vivir con el alma abierta al viento del Espíritu.













