Mons. Francisco José Prieto invita a “dejarse habitar por Dios” en la Eucaristía de la última jornada de TRANSFORMA 2026

La última jornada del programa TRANSFORMA 2026 comenzó este domingo con la celebración de una solemne Eucaristía en la Catedral de Santiago de Compostela, presidida por el arzobispo de Santiago, monseñor Francisco José Prieto Fernández. La celebración eucarística congregó a los participantes del Encuentro y contó con la concelebración del obispo de Palencia, monseñor Mikel Garciandía, así como de los sacerdotes participantes de TRANSFORMA 2026 y de los miembros del Cabildo de la Catedral.

Durante su homilía, el arzobispo centró su reflexión en la llamada del apóstol San Pablo a vivir una “vida nueva”, tomando como referencia la segunda lectura de la carta a los Romanos. A partir de ese pasaje bíblico, animó a los asistentes a abrir su vida a la presencia de Dios y a descubrir en ella la verdadera fuente de la vocación cristiana.

Dejaos habitar por Dios”, expresó el prelado, proponiendo esta invitación como eje central de su mensaje. Según explicó, la vida nueva recibida en el bautismo no nace del esfuerzo humano ni de las propias capacidades, sino del don gratuito de Dios, que llama a cada persona a convertirse en discípulo y testigo de Cristo.

El arzobispo destacó que esta llamada no conduce a una actitud pasiva, sino a una respuesta libre y comprometida. Explicó que dejarse guiar por el Espíritu supone poner “manos extendidas y pies que se hacen también camino”, en una clara referencia a la experiencia vivida por muchos de los participantes durante el Camino de Santiago.

Asimismo, explicó que el Evangelio invita a situar a Cristo en el centro de la vida para que el amor se expanda y fortalezca todas las relaciones humanas. En este sentido, afirmó que una vida entregada, es una vida verdaderamente fecunda, mientras que quien pretende conservarla únicamente para sí termina perdiendo su sentido.

En la parte final de la celebración, monseñor Francisco José Prieto recordó el significado de la Eucaristía como alimento para la misión y no como una experiencia encerrada en el ámbito personal. Invitó a los participantes a llevar a la vida diaria el pan recibido en la celebración, compartiéndolo a través del servicio, la comunidad y la fraternidad.

El arzobispo tuvo un recuerdo especial para las víctimas de Venezuela y sus familias. En ese contexto, manifestó la solidaridad de la Iglesia compostelana y de la comunidad reunida en la Catedral, recordando también los históricos lazos de Galicia con el pueblo venezolano debido a la emigración.

Antes de concluir la homilía, evocó una enseñanza de san Juan Pablo II al afirmar que la Eucaristía constituye “la mejor escuela de fraternidad”, al hacer presente el amor de Cristo que entrega su vida por los demás, una invitación que marcó el final de la celebración litúrgica y de la última jornada de TRANSFORMA 2026.

 

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