D. Manuel Jesús Formoso Fernández toma posesión como nuevo Deán Presidente del Cabildo de la Catedral de Santiago

  • La Catedral compostelana acogió este lunes una eucaristía solemne presidida por el arzobispo Francisco José Prieto, en la que el nuevo deán asumió su cargo con un mensaje de esperanza, humildad y compromiso con la acogida al peregrino.

La Catedral de Santiago de Compostela acogió este lunes, 28 de julio, la toma de posesión del Ilmo. Sr. Don Manuel Jesús Formoso Fernández como nuevo Deán Presidente del Cabildo Metropolitano.

La celebración, que comenzó a las 19:30 horas, fue presidida por el Excmo. y Rvdmo. Sr. Arzobispo de Santiago de Compostela, Monseñor Francisco José Prieto Fernández, y contó con la asistencia de miembros del cabildo catedralicio, representantes de cabildos catedralicios de otras diócesis, sacerdotes diocesanos, miembros de vida consagrada y numerosos fieles.

Don Manuel Jesús Formoso fue elegido para este cargo el pasado 8 de julio en sesión ordinaria del Cabildo, siendo confirmado por el arzobispo dos días más tarde. Según los estatutos del Cabildo, su mandato se extenderá durante los próximos cuatro años, con posibilidad de renovación.

“Presidir es servir y liderar es acompañar”

Durante la homilía, Monseñor Prieto quiso agradecer el servicio del deán saliente, don José Fernández Lago, y encomendó al nuevo deán su labor pastoral. El arzobispo subrayó que cualquier tarea encomendada en nombre del Señor debe vivirse «en lo pequeño, en lo humilde, en la fecundidad obra del Espíritu». Dirigiéndose al cabildo y a la asamblea, recordó que “presidir es servir y liderar es acompañar”, y pidió al nuevo deán que viva su ministerio como un servicio fraterno a la comunidad catedralicia y a todos los que se acercan a la tumba del Apóstol.

La catedral os acoge y nos acoge a todos”, afirmó el prelado compostelano, y añadió: “Esta casa quiere ser, como decimos, y así lo celebramos, la casa del Señor Santiago, el amigo del Señor”.

El arzobispo alentó también a que este nuevo tiempo bajo la presidencia de don Manuel Jesús Formoso sea una etapa de acogida renovada: “Haz verdaderamente de esta catedral esa casa donde todos se sientan acogidos y recibidos, sobre todo cuando se acerquen a la mesa de la Eucaristía y también a la mesa del perdón, porque el peregrino aquí encuentra el abrazo de la misericordia”.

Monseñor Prieto concluyó su homilía pidiendo que el nuevo deán pueda repetir con sinceridad cada día: “Señor, hemos hecho lo que teníamos que hacer”, poniendo así su ministerio bajo la intercesión del Apóstol Santiago y en el corazón de Santa María.

Juramento ante la Palabra

Tras la homilía, tuvo lugar el acto formal de toma de posesión. Se leyó el decreto de nombramiento firmado por el arzobispo y se recordaron las competencias propias del Deán Presidente según el Código de Derecho Canónico y los estatutos del Cabildo: desde presidir las celebraciones litúrgicas, moderar las sesiones capitulares, velar por el mantenimiento y conservación del templo, hasta representar institucionalmente a la catedral.

Don Manuel Jesús Formoso realizó la profesión de fe y prestó juramento ante la Sagrada Escritura, asumiendo oficialmente su nueva misión al frente de la basílica compostelana.

“La esperanza no nos hace huir del presente”

En su primer discurso como deán, al finalizar la Eucaristía, don Manuel Jesús Formoso Fernández se dirigió a los presentes con unas palabras sentidas, cargadas de espiritualidad, agradecimientos personales y referencias a su vocación.

Comenzó evocando el pasaje evangélico en el que Jesús anima a los discípulos en medio de la tempestad: “Ánimo, soy yo. No tengáis miedo”. Esa frase, afirmó, debe resonar cada día en la Catedral, especialmente para quienes llegan como peregrinos “con la mochila del corazón aún llena de las tempestades de la vida”.

El nuevo deán recordó con emoción a los canónigos fallecidos recientemente y agradeció la presencia de los canónigos eméritos, de otros cabildos de España, de los voluntarios y trabajadores de la catedral, y de todos los que hacen posible su día a día pastoral: sacristanes, acólitos, cantores, equipos de acogida al peregrino, personal de limpieza, archivo, seguridad y mantenimiento.

También se refirió con orgullo a la restauración reciente de la catedral y su proyección como símbolo espiritual y cultural de Galicia: “Podemos decir que contemplamos una catedral viva, pero más que las piedras físicas, nosotros nos debemos a las piedras espirituales que conforman el pueblo de Dios”.

El nuevo Deán no quiso olvidar el vínculo entre la catedral y los compostelanos. Reivindicó que la basílica no es solo destino de peregrinación, sino también casa común de todos los diocesanos.

Formoso sucede a don José Fernández Lago, a quien agradeció sus más de 46 años de servicio como canónigo y su papel como deán en los últimos cuatro años.

Una vocación tejida de servicio

En un repaso personal a su trayectoria eclesial, Formoso evocó su paso por el seminario menor, su servicio en distintas parroquias de Santiago, su implicación con la vida religiosa, el acompañamiento a movimientos apostólicos y su trabajo como al servicio de mons. Luis Quinteiro y de mons. Julián Barrio…

Finalizó su intervención agradeciendo a su familia, amigos, colaboradores y a todos los que lo han acompañado hasta este nuevo servicio.

La Catedral de Santiago emprende, así, un nuevo tramo de su histórico camino, ahora guiada por don Manuel Jesús Formoso, con la firme intención de mantener viva la llama que acoge al peregrino, de fortalecer el vínculo con quienes la sienten como parte de su identidad cercana, y de preservar el legado espiritual y cultural que convierte a este templo en faro de fe y en corazón palpitante de la cristiandad.

En esta etapa, la catedral reafirma su vocación abierta al mundo, deseando que su latido abrace tanto al que llega desde lejos como al que la vive de cerca, y que su luz ancestral siga iluminando el alma profunda de Galicia, tierra de camino, de encuentro y de esperanza.

 

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