Constitución de la Fundación Educativa Ultreia

“En una perspectiva de bien común, la Archidiócesis de Santiago de Compostela puede, quiere y debe seguir sirviendo a la sociedad con sus colegios diocesanos”: con estas palabras, Mons. Francisco José Prieto Fernández, arzobispo compostelano, presentó este lunes 24 de noviembre la nueva Fundación Educativa Ultreia con la que la archidiócesis quiere responder a los retos de presente y de futuro de los colegios que, con diferentes fórmulas jurídicas, están vinculados a la diócesis.

De este modo, señaló el arzobispo, “se construye un proyecto educativo común, se consolida una identidad compartida, inspirada en los valores cristianos, con una propuesta educativa coherente en todos los colegios. Así se procura un trabajo en red que favorece la cooperación entre los centros, el intercambio de buenas prácticas y la organización conjunta de actividades pastorales, formativas y académicas”.

Durante el acto, que se celebró en el palacio arzobispal, Mons. Prieto Fernández firmó el decreto de erección y los estatutos de la Fundación, así como la carta pastoral en la que, con el título ULTREIA, UNA FUNDACIÓN EDUCATIVA AL SERVICIO DE LA MISIÓN Y DEL BIEN COMÚN, el prelado explica los motivos que le llevaron a tomar esta decisión. Este documento puede descargarse de la página web del arzobispado, tanto en la versión en castellano como en la versión gallega. Por sus páginas asoman no sólo figuras eclesiásticas, como el Papa Francisco y el Papa León XIV, sino que también tienen una presencia destacada el filósofo Byun-Chul Han o la Princesa de Asturias, “porque he querido ofrecer a mis diocesanos un ejemplo de lo que debemos hacer, practicar la cultura del encuentro, dialogar constructivamente con unos y con otros”.Preguntado al respecto, Mons. Prieto Fernández dijo que, en la actualidad, ante el desarrollo tecnológico tan impresionante, sobre todo por el desarrollo de la inteligencia artificial, y por este clima de polarización social que parece envolverlo todo, se constata “la necesidad y la obligación de educar mentes abiertas, críticas y reflexivas, que busquen la verdad en todas sus dimensiones, con una visión sapiencial de la vida humana y con un fuerte compromiso de trabajar al servicio del bien común”. Y que, por eso mismo, “en esta carta pastoral he querido ofrecer un texto amplio, de fácil lectura, como contribución a esa conversación pública tan necesaria que todos los agentes sociales deberíamos tener para afrontar ese reto compartido de ofrecer a las nuevas generaciones la educación que se merecen y que necesita nuestro país”.

Mons. Prieto Fernández subrayó durante su intervención que la nueva entidad “no habrá de ser simplemente una entidad gestora de centros educativos, sino expresión de la misión evangelizadora de nuestra Iglesia diocesana de Santiago de Compostela en el ámbito de la educación y en esta época que nos ha sido dada, nuestro kairós, desde el compromiso de ofrecer una formación integral que aúne fe, cultura y vida”.

“Hemos querido denominarla con esta palabra tan jacobea, ultreia, ¡más adelante!, por dos razones: para poner en valor el Camino de Santiago y lo que éste significa, y porque es una palabra que transmite una fuerte esperanza, que es algo muy necesario en nuestra sociedad”, explicó el arzobispo en relación con el nombre dado a la nueva entidad.

En la presentación el prelado compostelano estuvo acompañado por José Ramón Amor Pan, que es el encargado de poner en marcha el nuevo proyecto.  “Llevamos trabajando en esto cerca de un año, con tanta ilusión como humildad, conscientes de que es un reto importante el que Don Francisco pone en nuestras manos”, fueron sus primeras palabras. “Ahora se inicia todo un proceso jurídico y administrativo, que culminará más o menos en febrero o marzo del próximo año con la presentación de los miembros del Patronato, la imagen corporativa de la entidad y un gran evento formativo para todos nuestros docentes”, añadió.

“Será en ese momento cuando podamos dar detalles mucho más concretos, pues hasta que la archidiócesis no estuviese dotada de un instrumento como el que hoy se acaba de crear, no se podían dar más pasos en ese objetivo que ha señalado el arzobispo: coordinar y supervisar para mejor servir”, afirmó Amor Pan. “Todos estos centros con vínculos diocesanos surgieron para responder a las necesidades educativas de los hijos de familias trabajadoras en los barrios y poblaciones en las que se ubican, tienen una valiosa historia, que ahora toca potenciar en el nuevo contexto social y económico, que no es el de hace 100 años, 60 años o 40 años. Esta es la motivación primera y última de lo que hoy nace”.

 

 

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