Confirmaciones en la UPA de Tordoia

La Unidad Pastoral de Tordoia celebró las confirmaciones de un grupo de jóvenes en una eucaristía presidida por el arzobispo de Santiago, monseñor Francisco José Prieto Fernández. Acompañados por sus familias, catequistas y la comunidad, los confirmandos recibieron el sacramento con una invitación a vivir la fe como una decisión libre y a expresarla en el cuidado de quienes tienen cerca.

La UPA está integrada por diez parroquias: Santa Columba de Xesteda, San Martín de Rodís, A Silva, Santa Eulalia de Gorgullos, Santa María de Bardaos, San Julián de Cabaleiros, San Mamed de Andoio, San Juan Bautista de Tordoia, Santa María de Castenda y San Ciprián de Viladabade.

El arzobispo agradeció la labor de quienes los acompañaron durante su preparación y recordó que la confirmación no supone un punto final. La celebración, explicó, forma parte de un camino que continúa en la comunidad, donde los jóvenes tienen un lugar propio y una responsabilidad que asumir.

La parábola del banquete de bodas sirvió de hilo conductor a una homilía centrada en la llamada de Dios, la respuesta personal y la coherencia entre la fe y la vida. Mons. Prieto invitó a los confirmandos a comprender su presencia en la celebración como algo que va más allá de una costumbre familiar o de un trámite. Ser cristiano, señaló, implica descubrirse amado por Dios y responder a esa relación con libertad.

En este sentido, explicó que Dios no irrumpe por la fuerza en la vida de las personas, sino que espera a que cada una le abra la puerta. Trasladó así a los jóvenes la importancia de hacer suya la fe que han recibido, para que no quede reducida a una rutina o al cumplimiento de una obligación.

Mons. Prieto animó además a los jóvenes a no avergonzarse de sus creencias. Frente al temor a mostrar la fe ante los compañeros, puso el acento en la necesidad de revisar la indiferencia y el egoísmo, y de aprender a vivir con un corazón dispuesto a servir.

La homilía llevó ese compromiso a situaciones cercanas: acompañar a un compañero que atraviesa un mal momento, preguntar a los padres cómo están o interesarse de verdad por las preocupaciones de otra persona. Gestos sencillos que, subrayó, requieren escuchar y estar disponibles.

 

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