A Coruña renueva su devoción a la Virgen del Rosario en la tradicional Función del Voto

  • A Coruña celebra en la iglesia de Santo Domingo la Función del Voto presidida por el arzobispo de Santiago.
  • El Ayuntamiento renueva el compromiso histórico de la ciudad con la Virgen del Rosario.
  • El arzobispo tiene un recuerdo cercano para los enfermos en la Pascua del Enfermo y reivindica la vida como un tesoro en su fragilidad.

La ciudad de A Coruña celebró hoy domingo la tradicional Función del Voto en honor a su patrona, la Virgen del Rosario. La ceremonia tuvo lugar en la iglesia de Santo Domingo y estuvo presidida por el arzobispo de Santiago, monseñor Francisco José Prieto Fernández.

A la Eucaristía asistieron numerosas autoridades autonómicas y municipales, entre ellas el conselleiro de Hacienda y Administración Pública, Miguel Corgos, y la delegada de la Xunta en A Coruña, Belén do Campo, además de representantes de los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado, instituciones civiles y sociales de la ciudad, comunidades parroquiales y miembros de la Cofradía del Rosario.

La Función del Voto constituye una de las celebraciones más emblemáticas del calendario religioso e histórico coruñés. Su origen se remonta al año 1589, cuando la población de A Coruña, en plena defensa de la ciudad frente al ataque del corsario inglés Francis Drake, se encomendó a la protección de la Virgen del Rosario. Desde entonces, la ciudad renueva anualmente este voto como símbolo de gratitud y de identidad colectiva.

Durante la ceremonia, el voto fue pronunciado por el concejal de Educación, Juan Ignacio Borrego, en representación del Ayuntamiento de A Coruña. En su intervención, el edil destacó que aquella promesa “xeración tras xeración foi transmitido o sentir profundo dunha cidade que sempre se recoñeceu na súa historia”.

Asimismo, recordó el espíritu de resistencia y cohesión social que marcó aquel episodio histórico y subrayó el papel de María Pita como símbolo de la fortaleza colectiva de la ciudad. “A Coruña sempre respondeu mellor cando soubo camiñar xunta”, afirmó, reivindicando un carácter comunitario que, según señaló, sigue definiendo a la sociedad coruñesa.

Por su parte, monseñor Prieto Fernández centró buena parte de su homilía en un llamamiento a recuperar la esperanza, el diálogo y la cercanía humana en una sociedad que, según advirtió, atraviesa tiempos marcados por la tensión, la violencia y la confrontación.

El arzobispo definió A Coruña como una ciudad “abierta y acogedora” y pidió a la Virgen del Rosario que continúe protegiendo a sus habitantes para que “el corazón sea un corazón cercano, reconciliado y un corazón que sabe amar”.

A partir de la lecturas bíblicas proclamadas en la celebración, el prelado invitó a los presentes a convertirse en “testigos de la esperanza”, insistiendo en que esta no puede construirse desde el aislamiento ni desde la indiferencia. En este sentido, defendió la importancia de escuchar al otro y reconocer la dignidad de cada persona, incluso en medio de las diferencias.

El arzobispo también apeló a la en la necesidad de “construir puentes” y de superar “los prejuicios, enfrentamientos y tensiones” que, a su juicio, dificultan la convivencia social.

Asimismo, advirtió del “excesivo ruido” que, según señaló, impregna la vida pública y entorpece una escucha verdaderamente atenta. Frente a ello, reclamó la necesidad de “oídos en el corazón” para comprender la verdad de cada persona y promover una convivencia asentada en el respeto, la justicia y la solidaridad.

En el tramo final de su intervención, el arzobispo quiso tener un recuerdo especialmente cercano para las personas enfermas con motivo de la Pascua del Enfermo, evocando la fragilidad de la vida y poniendo en valor la entrega silenciosa del personal sanitario. “La vida es un tesoro que Dios nos da”, expresó, en un mensaje que invitó al cuidado mutuo y a la defensa de la dignidad humana en todas las etapas de la existencia, desde el nacimiento hasta el final de la vida.

La Función del Voto concluyó con la renovación del compromiso histórico de la ciudad con la Virgen del Rosario, en una ceremonia que volvió a unir tradición, fe y memoria colectiva en el corazón de A Coruña.

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