Los días 13 y 14 de marzo la Iglesia celebrará, por iniciativa de la Santa Sede, las «24 horas para el Señor». Con motivo de esta jornada, la Archidiócesis de Santiago de Compostela invita a los fieles a que este año sea también una oportunidad para unirse en oración por la paz. Así, se responde a la petición del papa León XIV, quien en su intención de oración para el mes de marzo anima a rezar «por el desarme y la paz».
El arzobispo de Santiago, mons. Francisco José Prieto Fernández, invita a todos los diocesanos a que las «24 Horas para el Señor», sean «esas 24 horas de vuestra vida ante el Señor y con el Señor»
«24 horas para el Señor» es una iniciativa cuaresmal de oración y reconciliación promovida por el papa Francisco. Se celebra cada año en las vísperas del cuarto domingo de Cuaresma con el propósito de situar en el centro de la vida pastoral de la Iglesia el sacramento de la reconciliación.
Oración del papa León XIV
En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.
Señor de la Vida, que moldeaste a cada ser humano a tu imagen y semejanza, creemos que nos creaste para la comunión, no para la guerra, para la fraternidad, no para la destrucción.
Tú que saludaste a tus discípulos diciendo: «La paz esté con vosotros», concédenos el don de tu paz y la fortaleza para hacerla realidad en la historia. Hoy elevamos nuestra súplica por la paz en el mundo, rogando que las naciones renuncien a las armas y elijan el camino del diálogo y la diplomacia.
Desarma nuestros corazones del odio, el rencor y la indiferencia, para que podamos ser instrumentos de reconciliación. Ayúdanos a comprender que la verdadera seguridad no nace del control que alimenta el miedo, sino de la confianza, la justicia y la solidaridad entre los pueblos.
Señor, ilumina a los líderes de las naciones, para que tengan la valentía de abandonar proyectos de muerte, detener la carrera armamentista, y poner en el centro la vida de los más vulnerables.
Que nunca más la amenaza nuclear condicione el futuro de la humanidad. Espíritu Santo, haz de nosotros constructores fieles y creativos de paz cotidiana: en nuestro corazón, nuestras familias, nuestras comunidades y nuestras ciudades.
Que cada palabra amable, cada gesto de reconciliación y cada decisión de diálogo sean semillas de un mundo nuevo. Amén












