El pasado miércoles 23 de julio, el campamento parroquial “Sampedromezoncitas” recibió una visita especial. Hasta el corazón de su campamento, ubicado en la parroquia de Cespón, llegó el arzobispo de Santiago de Compostela, monseñor Francisco José Prieto Fernández, para compartir una jornada con los 25 niños, niñas y jóvenes que participan en esta edición XLII, junto a sus monitores, sacerdotes y cocineros.
A su llegada, el arzobispo fue recibido con la calidez de quien se siente en casa. Los campistas, de edades que oscilan entre los 8 y los 21 años y procedentes en su mayoría de la parroquia de San Pedro de Mezonzo (A Coruña) y de localidades como Pantiñobre, Brandeso, Branzá, Turces o Viñós, le mostraron sus tiendas de campaña, conversaron con él sobre sus inquietudes y compartieron un almuerzo que dejó un sabor a mar y a encuentro en sus paladares.
En este campamento, la amistad, la unión, la diferencia, la comunidad, la naturaleza, el cuidado del grupo, el servicio, la responsabilidad y la alegría marcan el camino de un compromiso personal y social en el que, poco a poco, se va desvelando el rostro de Jesús entre ellos. Allí se aprende a convivir y acogerse tal como son: con realidades culturales dispares, con limitaciones físicas de habla y oído, desde la zona rural y la ciudad, más creyentes y menos, incluso de otras religiones. Porque cada vida es bienvenida y cada persona tiene su lugar.
Sin móviles y sin reloj, pero con mucha alegría y ritmo, los días transcurren entre juegos, cantos y oraciones. La visita de monseñor Prieto quedó inmortalizada en una foto de familia, reflejo de un campamento que testimonia que convivir de manera sencilla y afable unos con otros es posible; que unidos en la celebración dominical de la Eucaristía con los vecinos de Cespón son, juntos, el rostro de una comunidad viva en Cristo.
Esta edición número 42 del campamento parroquial pone un broche de oro al curso con quince días que, como ellos mismos dicen, son “molones”, dejando huella sin pisar a nadie. La jornada con el arzobispo queda ya institucionalizada como “la quedada con D. Francisco”, mientras se preparan para la acogida de familias el Día del Apóstol y para todo lo que resta hasta el 31 de julio, cuando regresarán a sus casas con el corazón lleno de historias.












