A.- Concienciar y sensibilizar a los agentes de pastoral acerca de la necesidad de proteger de cualquier tipo de abuso a los menores y a las personas más vulnerables promoviendo relaciones de respeto. Prevenir los abusos.
B.- Acoger y acompañar a cuantos hayan sido víctimas de abuso y a sus familias. Permitir y facilitar la recepción de la denuncia relacionada con cualquier tipo de abuso. Orientar al denunciante y/o a la víctima respecto de la tramitación a seguir, tanto en vía canónica como en la jurisdicción ordinaria.
C.- Facilitar los medios necesarios para una adecuada atención integral (psicológica, jurídica, espiritual y económica), de acuerdo con los deseos y necesidades que manifiesten las víctimas. La verificación de que han sido reparadas del daño que se les haya hecho.
