Memoria 2024 | Actividad celebrativa y asistencial: fe celebrada y manos tendidas

La Archidiócesis de Santiago de Compostela ha hecho balance de su labor en 2024 con la presentación de su Memoria de Actividades. El documento, más que una sucesión de cifras, es un mosaico de rostros, historias y gestos que revelan cómo la Iglesia compostelana sigue caminando junto a su pueblo, con la misma cercanía de siempre y con una mirada abierta a nuevos desafíos.

En los capítulos que recoge su actividad celebrativa y asistencial a lo largo del último año, se traza un mapa de fe y servicio en el que las cifras se entrelazan con historias de vida.

La memoria se adentra en diferentes ámbitos, comenzando por el parte celebrativa de la comunidad. En un año marcado por los encuentros, 4.795 bautizos, 5.745 primeras comuniones, 3.079 confirmaciones y 727 matrimonios pusieron voz y rostro a la vida de fe. Son sacramentos que no solo marcan etapas vitales, sino que sostienen la identidad cristiana y tejen la red invisible que une a generaciones en torno al Evangelio. Cada Eucaristía, cada reconciliación, cada alianza matrimonial se alzan como gestos de fidelidad y esperanza en medio de un mundo en constante cambio.

Pero la fe, en esta diócesis, se mide también en manos tendidas. El capítulo dedicado a Cáritas Diocesana ocupa un lugar destacado, y no es para menos: 23.362 personas atendidas directamente, más de 46.500 beneficiadas y 16.260 acompañadas en programas de intervención. La ayuda llegó a quienes tenían hambre, necesitaban techo o carecían de atención médica: 17.141 personas recibieron cobertura en necesidades básicas, 1.108 en cuidados de salud, 2.599 en programas contra la soledad y 3.237 en iniciativas de empleo digno.

La inserción laboral fue un objetivo prioritario: 586 personas lograron un puesto de trabajo y otras 2.188 fueron acompañadas en su búsqueda, con una tasa de éxito del 33%. La solidaridad se extendió más allá de Galicia, con una recaudación de más de 487.000 euros para los afectados por la DANA en Valencia. Además, 2024 fue año de estrenos: un nuevo centro de atención social en Pontevedra y una tienda de reciclaje textil en Carballo, dentro del proyecto Arroupa, que une sostenibilidad y empleo.

En el silencio de las cárceles, la Pastoral Penitenciaria mantuvo viva la esperanza. 342 personas privadas de libertad participaron en actividades y encuentros. Entre los hitos del año, las visitas del arzobispo al Centro Penitenciario de Teixeiro y la X Jornada Interdiocesana celebrada en marzo, que reunió a voluntarios y profesionales para compartir experiencias y renovar el compromiso con la reinserción.

El acompañamiento familiar también ocupó su lugar en la agenda diocesana. El Centro de Orientación Familiar, con sus cuatro sedes, ofreció atención a 318 personas, ayudando en crisis de pareja, dificultades de crianza o conflictos familiares. Un trabajo discreto pero decisivo, que busca fortalecer vínculos y promover una cultura del diálogo y el respeto.

La solidaridad traspasó fronteras a través de Manos Unidas, que en 2024 desarrolló proyectos en Perú y Bolivia. Las cifras hablan de 3.720 beneficiarios directos y 7.680 indirectos, pero detrás de cada número hay escuelas, programas de salud y oportunidades que antes no existían.

La Memoria de Actividades 2024 de la Archidiócesis de Santiago es, en definitiva, un espejo de una Iglesia que celebra, acoge y acompaña. Un año en el que, pese a las dificultades sociales y económicas, la comunidad diocesana ha demostrado que la fe no se queda en las palabras: se traduce en acciones concretas, en cercanía real y en un compromiso que cruza muros, fronteras y distancias. Porque, como se desprende de cada página, en la Archidiócesis de Santiago la fe sigue siendo camino… y el servicio, su huella.

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