- El nuevo organismo tendrá su sede en Santiago y asesorará a las diócesis y parroquias en la gestión de sus recursos.
El arzobispo de Santiago, mons. Francisco José Prieto Fernández, y los obispos de Lugo, mons. Alfonso Carrasco Rouco; Ourense, mons. Leonardo Lemos Montanet; Mondoñedo-Ferrol, mons. Fernando García Cadiñanos; y Tui-Vigo, mons. Antonio Valín Valdés, han aprobado la creación de la Oficina de Sostenimiento de la Iglesia en Galicia, que tendrá su sede en dependencias del Arzobispado de Santiago y prestará servicio a las diócesis de la provincia eclesiástica compostelana.
El organismo nace con una aprobación inicial de tres años. Su constitución quedó recogida en un decreto firmado en el monasterio de Nuestra Señora de la Merced de Poio el pasado 22 de septiembre.
Implicar a los fieles en una responsabilidad compartida.
La iniciativa busca unir esfuerzos para atender las necesidades de la Iglesia y favorecer la participación de los fieles en su sostenimiento. Esa colaboración permite disponer de los medios necesarios para el culto, el apostolado y la caridad.
Una de sus principales tareas será impulsar campañas comunes junto con las comisiones diocesanas de sostenimiento. También promoverá la formación en corresponsabilidad para que los fieles conozcan las necesidades de sus comunidades y se impliquen en su atención.
La cooperación entre las diócesis permitirá elaborar materiales y estudios comunes que sirvan de apoyo a esta labor.
Apoyo a las parroquias y transparencia económica.
La oficina ofrecerá asesoramiento técnico a las diócesis y parroquias, fomentará las buenas prácticas administrativas y promoverá la formación de quienes asumen responsabilidades en la gestión económica. La transparencia será uno de los ejes de su actividad.
En este sentido, sus funciones abarcarán el estudio de necesidades, la elaboración de propuestas, la coordinación y el asesoramiento. También se encargará de ejecutar las iniciativas comunes que aprueben los obispos.
El nuevo organismo actuará siempre en coordinación con cada obispo y respetará la autonomía de cada diócesis. Su trabajo se desarrollará junto con los ecónomos y los responsables diocesanos de sostenimiento.
Una sede en Santiago y una dirección conjunta.
Al frente de la oficina habrá un director o coordinador interdiocesano nombrado conjuntamente por los obispos. Una Comisión Permanente de Seguimiento supervisará su actividad. Estará integrada por el obispo delegado y, según determine cada diócesis, por el vicario del área, el ecónomo o el director de la oficina diocesana de sostenimiento.






