- La jornada, que se celebra este domingo 9 de noviembre, invita a los fieles a redescubrir la llamada universal a la santidad en la vida cotidiana.
- La publicación Nuestra Iglesia ofrece datos sobre la actividad pastoral, educativa, misionera, caritativa y económica de la Archidiócesis.
Con motivo de esta jornada, el arzobispo de Santiago, monseñor Francisco José Prieto Fernández, ha dirigido una carta pastoral publicada en la revista Nuestra Iglesia, en la que recuerda que la santidad “no es un privilegio reservado a unos pocos, sino una vocación universal que alcanza a cada persona en su realidad concreta”. En su mensaje, el prelado subraya que el camino de la santidad no se encuentra en los gestos heroicos, sino en la fidelidad y el amor con que se vive lo ordinario (el trabajo, los estudios, la familia, las relaciones personales o el compromiso social).
El arzobispo invita a los fieles a vivir una Iglesia sinodal, en la que todos caminen unidos, sin exclusiones, compartiendo la misión evangelizadora en los distintos ámbitos de la vida diocesana. “Ser cristiano es una vocación, no una inscripción”, señala, animando a los creyentes a redescubrir las raíces de la fe y a vivir la santidad desde la comunión y la fraternidad.
Con motivo del Día de la Iglesia Diocesana, se ha difundido la revista Nuestra Iglesia, una publicación que refleja la actividad pastoral, educativa, misionera, caritativa, cultural y económica de la Archidiócesis de Santiago durante el año 2024. Este documento constituye un ejercicio de transparencia y rendición de cuentas, al recoger la cuenta general de ingresos y gastos de la diócesis, así como el alcance de su acción social, educativa y pastoral.
La publicación incluye también información sobre el programa X Tantos, con el lema “El bien que hagas te será devuelto”, que facilita la colaboración económica periódica al sostenimiento de la Iglesia a través de cuotas domiciliadas o mediante el portal www.donoamiiglesia.es que permite realizar donativos de forma segura desde cualquier dispositivo.
En el ámbito de la acción caritativa y social, la Archidiócesis de Santiago atendió durante el último año a un total de 134.299 personas a través de 62 centros distribuidos por todo el territorio diocesano. Entre las principales actuaciones, destacan los cinco centros dedicados a la atención y mitigación de la pobreza, que ofrecieron ayuda a 21.313 personas, y las diecinueve casas destinadas a ancianos, enfermos crónicos y personas con discapacidad, que acogieron a 2.358 usuarios. Asimismo, catorce centros trabajan en la tutela y acompañamiento de menores y jóvenes, con 4.210 personas atendidas, mientras que el centro de rehabilitación para drogodependientes dio servicio a 634 personas.
La diócesis cuenta también con cuatro centros dedicados a la defensa de la vida y la familia, en los que fueron atendidas 318 personas, y tres centros orientados a la promoción de la mujer y la atención a víctimas de violencia, que acompañaron a 195 mujeres. Además, trece centros de promoción laboral ayudaron a 2.832 personas en su proceso de inserción y capacitación profesional.
De manera complementaria, la labor de Cáritas Diocesana de Santiago, sostenida por el trabajo solidario de 2.800 voluntarios, permitió acompañar a 46.551 personas y beneficiar a otras 23.362 a través de sus programas de atención social, formación e inserción. Por su parte, Manos Unidas, con 254 voluntarios activos, desarrolló 31 proyectos de cooperación al desarrollo en distintos países del mundo, con 2.697 personas atendidas y 3.291 beneficiadas directamente.
La actividad celebrativa del último año refleja igualmente la vitalidad de la diócesis, con 4.795 bautizos, 3.079 confirmaciones, 5.745 primeras comuniones y 727 matrimonios. En el ámbito educativo, la diócesis cuenta con 49 centros católicos concertados en los que se forman 26.294 alumnos acompañados por 2.008 docentes. Asimismo, mantiene una importante labor misionera, con 113 misioneros presentes en distintos lugares del mundo, y una constante tarea de conservación del patrimonio cultural, con 47 bienes inmuebles de interés cultural y 28 proyectos de construcción y rehabilitación en curso.
La Archidiócesis de Santiago está conformada, tras la reestructuración pastoral de abril de 2024, por 1.170 parroquias distribuidas en 15 arciprestazgos: siete en la Vicaría de Santiago, cinco en la de A Coruña y tres en la de Pontevedra. Cuenta con 415 sacerdotes diocesanos, 557 religiosos y religiosas, 152 monjas y monjes de clausura, 1.402 catequistas, 12 seminaristas diocesanos, 22 seminaristas del Seminario Mayor Interdiocesano y 9 diáconos permanentes.
El motor principal de la economía sigue siendo la generosidad de los fieles: donativos, legados y colectas que, en su conjunto, representan el 38% de los ingresos diocesanos. A ello se suma la comunión con otras diócesis de España a través de la Asignación Tributaria, ese gesto silencioso con el que cada contribuyente puede marcar una cruz en su declaración de la Renta para destinar el 0,7% de su cuota a la Iglesia, sin coste añadido ni merma de devoluciones. Gracias a este sistema, el Fondo Común Interdiocesano redistribuye recursos que permiten a la Iglesia compostelana sostener su misión pastoral y asistencial, además de cuidar del vasto patrimonio histórico que custodia.
En 2024, la Archidiócesis gestionó 29,09 millones de euros, de los cuales más de 20,7 millones se destinaron a empleos ordinarios. Entre ellos, 4,89 millones fueron invertidos en actividades pastorales y asistenciales, con 1,05 millones dirigidos directamente a obras asistenciales y otro millón a sostener a la Iglesia universal.
El cuidado de las personas que sostienen la vida eclesial también se hizo visible: 5,94 millones garantizaron la retribución y prestaciones sociales de los sacerdotes, mientras 2,43 millones respaldaron al personal laico, colaboradores imprescindibles en cada parroquia. La formación, semilla del futuro, recibió 408.000 euros para el Seminario Mayor, el Menor y otros centros de estudios.
Finalmente, 7,05 millones se invirtieron en la conservación de templos y el mantenimiento ordinario de espacios de oración, prolongando la vida de un patrimonio que guarda siglos de historia y espiritualidad. A ello se añadieron 3,14 millones para programas de rehabilitación y 2,23 millones para iniciativas extraordinarias.
El arzobispo concluye su mensaje con una llamada a la comunión y al compromiso: “Caminad juntos, sin exclusiones ni particularismos, en todas las presencias y realidades comunitarias. Que la acción del Espíritu haga fecunda la entrega generosa y creativa de todos los miembros de nuestra diócesis”. Con esta invitación, la Diócesis de Santiago celebra el Día de la Iglesia Diocesana con el propósito de fortalecer la comunión eclesial, vivir la santidad en lo cotidiano y renovar el compromiso compartido en el servicio a la fe, la esperanza y la caridad.











