Un innovador proyecto, impulsado por Cáritas Diocesana de Santiago, la Pastoral Penitenciaria, el Centro de Inserción Social (CIS) y el propio centro educativo, ha permitido a jóvenes de 16 y 17 años convivir y colaborar semanalmente con internos en un entorno seguro, educativo y profundamente humano.
El Colegio Santa María del Mar acogió esta experiencia pionera de voluntariado social que ha unido, durante los últimos siete meses, a alumnado y profesorado de 1º de Bachillerato y a personas privadas de libertad del CIS Carmela Díaz de Rábago.
Durante más de 6 meses, nueve estudiantes y ocho internos han compartido actividades centrada en hábitos de vida saludable, conocimiento crítico de realidades sociales y, sobre todo, a romper prejuicios.
“Nuestro objetivo es ayudar a construir una sociedad basada en la igualdad, la confianza y el trabajo en equipo, poniendo a las personas y sus circunstancias en el centro”, afirman las entidades organizadoras.
La iniciativa comenzó con un taller de cocina económica y saludable, que sirvió como punto de partida para generar vínculos. Posteriormente, los propios participantes diseñaron y llevaron a cabo visitas a tres barrios de A Coruña, elegidos por su diversidad socio-urbana. Estas salidas permitieron reflexionar en común sobre el acceso desigual a los servicios básicos y sobre la pluralidad de estilos de vida en la ciudad.
Como resultado final, se elaboró una exposición fotográfica que retrata —a través de la mirada de los participantes— las distintas realidades sociales detectadas durante el proceso. La exposición refleja el impacto del proyecto no solo en el aprendizaje, sino también en la mirada que cada uno tiene del otro.
Dado el interés despertado, el proyecto será presentado públicamente el próximo miércoles 4 de junio a las 19:30 h en el Centro Fonseca (Rúa Fonseca, 8. A Coruña). En el acto, abierto a toda la ciudadanía, se compartirán testimonios, imágenes y reflexiones sobre esta experiencia transformadora.
Las entidades implicadas destacan que esta iniciativa, basada en el encuentro entre mundos aparentemente alejados, ha contribuido a romper estigmas, generar conciencia crítica y sembrar compromiso social entre los más jóvenes.
Fuente: Cáritas Diocesana













