Fiesta de Nuestra Señora de los Remedios en Forcarei

El arzobispo de Santiago, monseñor Francisco José Prieto Fernández, presidió la eucaristía celebrada este martes 8 de septiembre con motivo de la fiesta de Nuestra Señora de los Remedios en Forcarei.

El prelado compostelano animó a los presentes a contemplar a María como ejemplo de una fe vivida desde un corazón abierto y transparente. A partir de las lecturas proclamadas durante la celebración, recordó la promesa del nacimiento del Salvador y la importancia de descubrir a Dios también en las pequeñas cosas de cada día.

El arzobispo subrayó que la grandeza de un corazón no se encuentra en las apariencias, sino en su capacidad para abrirse a los demás y a Dios. En este sentido, presentó a María como referencia para quienes buscan vivir la fe de una manera sincera y auténtica.

La celebración, señaló, debía servir también para recordar que la fe no se limita a las palabras, sino que se expresa en la vida compartida y en la manera de acompañar a quienes forman parte de la comunidad.

A partir del pasaje de San Pablo a los Romanos, el arzobispo destacó que «toda ocasión sirve para quien ama» y vinculó esta actitud con una forma de vivir el cristianismo alejada del egoísmo y de las apariencias.

En este sentido, invitó a los fieles a prestar atención a quienes atraviesan dificultades, acercándose a ellos de corazón a corazón. Para monseñor Prieto Fernández, esa cercanía constituye una expresión concreta de la fe y de la condición de quienes se reconocen como hijos de Dios. Una actitud que, según explicó, debe trasladarse a la familia, a las amistades y a la vida cotidiana.

La homilía también puso la mirada en San José y en la vida compartida con María. El arzobispo recordó el protagonismo de ambos dentro del proyecto familiar y destacó nuevamente el valor de lo pequeño y discreto, aludiendo a Belén y Nazaret como lugares vinculados a una historia que, pese a comenzar desde la sencillez, tendría una trascendencia fundamental.

María fue presentada como ejemplo de disponibilidad ante Dios, especialmente a través de su respuesta: «Hágase según tu palabra». Su actitud, explicó el arzobispo, muestra una fe que no permanece encerrada en sí misma, sino que se pone en camino y se convierte en entrega a los demás.

 

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