«Despierta Santiago», día de evangelización en comunidad

Santiago de Compostela amaneció el sábado 6 de septiembre con un aire distinto. No era un día cualquiera en la ciudad del Apóstol: la Delegación de Primer Anuncio había elegido esta fecha para inaugurar el nuevo curso con una jornada marcada por la misión, la oración y la alegría compartida. Bajo la guía de su delegado, Javier García Rodríguez, y la vicedelegada, Cristina Cons Rodríguez, la diócesis convocó a todos aquellos que sintieran el deseo de anunciar a Jesús en comunidad y de transformar las calles en un espacio de encuentro y esperanza.

El punto de partida fue el auditorio de ABANCA. Tras la acogida y la oración inicial, llegó la enseñanza y los talleres, momentos diseñados para inspirar y formar a los participantes. La oración marcó el ritmo de la mañana, recordando a todos que la misión comienza en el silencio del corazón.

La tarde se abrió con la misa de envío, presidida por el arzobispo de Santiago, monseñor Francisco José Prieto Fernández. Desde allí, los participantes se dispersaron por distintos rincones de la ciudad para llevar a cabo talleres tan variados como creativos.

En la Plaza del Obradoiro, la propuesta “Soul Rescue” ofreció un mensaje directo: nunca es tarde para volver a Jesús. Allí, sacerdotes y evangelizadores compartieron testimonios y escucharon con paciencia a peregrinos y transeúntes, extendiendo palabras de reconciliación.

Muy cerca, en la Plaza de la Inmaculada, “Piedras Vivas” desveló el secreto de la catedral compostelana: más que piedra tallada, es un canto de fe y de historia. Los voluntarios guiaban a quienes se acercaban, mostrando que el Camino no termina en una fachada, sino en el descubrimiento de un amor que sostiene y da sentido.

Otros espacios de la ciudad se convirtieron también en encuentros improvisados. En San Benito, la oración de intercesión ofreció consuelo a quienes llevaban cargas en el alma. En la Plaza Roja, los “Despertadores” sacudieron la rutina con arte, música y baile, invitando a detenerse y a abrirse a un mensaje de esperanza. En la iglesia de San Fructuoso, el proyecto “¿Y ahora qué?” recibió a los peregrinos que habían llegado al final de su Camino con café, escucha y cercanía, como si la meta fuese, en realidad, un nuevo comienzo.

La iglesia de Huérfanas abrió sus puertas para “Una luz en la tarde”, recordando que la fe no es un destino fijo, sino un encuentro vivo. Mientras tanto, en la parroquia de San Fernando, “Ven y descansa” ofreció un refugio de silencio, oración y paz en medio del bullicio urbano.

La jornada culminó de nuevo en el auditorio de ABANCA. Tras una cena libre, la música tomó el relevo: el concierto de Javier Portela puso el broche de oro con un repertorio que fue mucho más que notas y acordes, un canto que resonó como despedida y envío al mismo tiempo.

Santiago, ciudad de peregrinos y de historias, se convirtió durante un día en un corazón misionero que latía al compás de la fe compartida. No fue solo un evento en el calendario, sino una invitación a seguir caminando con la certeza de que la misión continúa más allá de un día concreto.

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