Cáritas Diocesana vive la Navidad promoviendo una solidaridad que cambia vidas

Cáritas Diocesana de Santiago celebró la Navidad con una eucaristía en la que participaron los trabajadores, voluntariado y equipo directivo de la entidad. También acudieron los usuarios de CASC Vieiro. La celebración tuvo lugar en la iglesia de San Fructuoso de Santiago y estuvo presidida por el arzobispo compostelano, monseñor Francisco José Prieto Fernández, acompañado por el delegado episcopal de Cáritas, Santiago Fernández González.

La eucaristía se convirtió en un espacio de encuentro, agradecimiento y reflexión compartida en torno a la misión de Cáritas, en un tiempo especialmente significativo, a las puertas de la Navidad y al cierre del año jubilar. La familia de Cáritas quiso poner el acento en la solidaridad, la justicia social y la defensa de la dignidad de cada persona, valores que inspiran su acción diaria en parroquias y proyectos de toda la diócesis.

La directora de Cáritas Diocesana, Pilar Farjas Abadía, subrayó el sentido profundo del compromiso de la entidad, alejándolo de un mero activismo. Recordó que la acción de Cáritas busca transformar la realidad desde la justicia y la dignidad humana. Agradeció el camino recorrido a lo largo del año jubilar, que definió como un tiempo de “ilusión y de recuperación de la esperanza”, y avanzó algunos de los retos del próximo año, entre ellos la presentación del informe FOESSA Galicia 2025, que tendrá lugar a finales de enero, como herramienta para comprender mejor la realidad social y orientar los esfuerzos de la entidad.

Farjas puso un especial acento en el valor del voluntariado y de todas las personas que hacen posible la labor de Cáritas en el día a día, invitando a la comunidad a vivir la Navidad desde el agradecimiento y la confianza. En este sentido, animó a pedir para el nuevo año “luz, alegría, paz y justicia”.

La homilía del arzobispo de Santiago estuvo marcada por una reflexión profunda sobre el Adviento y el sentido cristiano de la historia, enlazando el Evangelio del día con la misión concreta de Cáritas. Monseñor Prieto recordó que la genealogía de Jesús habla de una historia real, hecha de luces y sombras, de grandezas y miserias, en la que Dios no permanece como un espectador distante, sino que acompaña a su pueblo. En ese marco, situó la labor de Cáritas como una prolongación de esa historia de salvación en el presente.

El arzobispo destacó que la acción de Cáritas se concreta en nombres y rostros, en historias personales de fragilidad y esperanza, y señaló que quienes acogen, escuchan y acompañan están “trazando una genealogía del amor de Dios”. Subrayó que Cáritas está llamada a ser presencia samaritana en los caminos de hoy, para que nadie quede al margen de su dignidad ni de la vida, recordando que el compromiso nace no solo del esfuerzo humano, sino de la confianza en Dios que camina con su pueblo.

La celebración concluyó con una mirada puesta en Belén, en el Dios que se hace pequeño y cercano, y con un renovado envío a continuar la tarea de Cáritas como signo de misericordia y esperanza en medio de la sociedad. La eucaristía dejó así un mensaje claro: la Navidad de Cáritas es, ante todo, una invitación a seguir construyendo, día a día, una historia de amor y justicia al lado de quienes más lo necesitan.

Artículo anteriorLa esperanza de la Navidad entra en el Centro Penitenciario de Teixeiro
Artículo siguienteCelebraciones de Navidad en la Catedral