{"id":15029,"date":"2019-11-07T20:02:52","date_gmt":"2019-11-07T18:02:52","guid":{"rendered":"http:\/\/www.archicompostela.es\/?p=15029"},"modified":"2019-11-07T20:02:52","modified_gmt":"2019-11-07T18:02:52","slug":"","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/archicompostela.org\/gl\/intervencion-de-mons-barrio-en-el-vii-congreso-de-acogida-cristiana-en-los-caminos-de-santiago\/","title":{"rendered":"","raw":""},"content":{"rendered":"","protected":false,"raw":""},"excerpt":{"rendered":"","protected":false,"raw":""},"author":1,"featured_media":15030,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_gl_post_content":"","_gl_post_name":"","_gl_post_excerpt":"","_gl_post_title":"","_es_post_content":"<p style=\"text-align: center;\"><strong>Peregrinar por los caminos de y con los j\u00f3venes<\/strong><\/p>\n<strong>\u00a0<\/strong>En una civilizaci\u00f3n y cultura donde predominan los esl\u00f3ganes, eso es un signo de carencia de realidades. No va a ser nuestra preocupaci\u00f3n acu\u00f1ar un eslogan m\u00e1s. En el A\u00f1o Santo Compostelano la Iglesia invita a\u00a0 descubrir cada d\u00eda la realidad del horizonte siempre nuevo que es Jesucristo que \u201cnos permite levantar la cabeza y volver a empezar, con una ternura que nunca nos desilusiona y que siempre puede devolvernos la alegr\u00eda\u201d<a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\">[1]<\/a>. Ya es recurrente la pregunta sobre qu\u00e9 espera en general de la celebraci\u00f3n de este A\u00f1o Santo y en consecuencia c\u00f3mo se est\u00e1 programando. La respuesta es poli\u00e9drica. Pero esa dificultad aumenta cuando la pregunta hace referencia a la participaci\u00f3n de los j\u00f3venes.\n<h3><strong>Preguntas sobre los j\u00f3venes<\/strong><\/h3>\nCiertamente \u201cnunca hay viento favorable \u00a0para \u00a0\u00a0quien no sabe a d\u00f3nde va\u201d, dice el proverbio. La Iglesia nos pregunta con la humildad de quien sabe que la verdad es algo infinitamente grande y bello: \u00bfqu\u00e9 queremos de los j\u00f3venes? \u00bfqu\u00e9 propuesta de sentido tenemos para ellos? \u00bfcon qu\u00e9 ejemplos personales y colectivos queremos iluminar sus destinos?\u00a0 \u00bfsomos capaces de escuchar sus anhelos m\u00e1s ocultos, sus interrogantes m\u00e1s \u00edntimos, sus sufrimientos m\u00e1s profundos? \u00bfqu\u00e9 misericordia proponemos para su pasado, qu\u00e9 amor ofrecemos para su presente, qu\u00e9 esperanza brindamos ante su muerte? A los j\u00f3venes hemos de ayudarles a vivir dignamente y no dejarse llevar por la mentira, la far\u00e1ndula de la mera subjetividad del gusto, del placer o de la violencia. Hay que animarles a buscar la verdad que es fuente de libertad, de servicio y de liberaci\u00f3n. En ella siempre florece el amor aunque a veces no veamos los frutos del esfuerzo pero \u201cvale m\u00e1s sembrar una cosecha nueva que llorar por la que se perdi\u00f3\u201d. Iglesia y sociedad, no siendo realidades identificables, tampoco son antag\u00f3nicas, sino que est\u00e1n llamadas a colaborar para la realizaci\u00f3n integral de la persona y para la edificaci\u00f3n de un mundo mejor. La sociedad, por tanto, no debe minusvalorar la presencia educativa a trav\u00e9s de la Iglesia en las parroquias, los movimientos, los colegios y las universidades cat\u00f3licas. La Iglesia debe estar a los j\u00f3venes que hay admirarlos pero no temerlos, y no pensar en ellos de manera interesada<a href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\">[2]<\/a>. \u201cNo son piezas de subasta\u201d<a href=\"#_ftn3\" name=\"_ftnref3\">[3]<\/a>.\n<h3><strong>Los j\u00f3venes y la verdad<\/strong><\/h3>\nLa juventud est\u00e1 vinculada a la verdad de manera especial: Plat\u00f3n dec\u00eda: \u201cEjerc\u00edtate en el pensamiento y busca la verdad mientras eres joven, pues de lo contrario, la verdad se te escapar\u00e1 de \u00a0entre las manos\u201d. Jes\u00fas refiri\u00e9ndose a todos dice: \u201cLa verdad os har\u00e1 libres\u201d. \u201cLa b\u00fasqueda en serio de la verdad es un requisito indispensable para encontrarla. La conciencia es la voz de Dios en la naturaleza y en el coraz\u00f3n del hombre\u201d. Tengo la percepci\u00f3n de que uno de los grandes problemas de los j\u00f3venes hoy es que se sienten solos, y no tienen donde agarrase. El sistema escolar no les transmite certezas ni desarrolla el juicio cr\u00edtico. Las familias han dejado de ser instancias normativas y transmisoras de valores. Tampoco las parroquias conectan f\u00e1cilmente con ellos. Viven el riesgo de caer en el conformismo de las modas, en la manipulaci\u00f3n de los vientos dominantes, en el error, en la desesperanza. Se nutren de mensajes publicitarios y no de verdaderas razones para vivir y amar. Necesitan l\u00edderes para que los gu\u00eden por el camino del Amor y la Belleza a fin de que puedan ir pintando el cuadro de su vida. Est\u00e1n instalados en el universo digital, siendo protagonistas en las redes sociales, \u201cnueva manera de comunicarse y de vincularse\u201d<a href=\"#_ftn4\" name=\"_ftnref4\">[4]<\/a>.\n\nTienen pensamientos, sue\u00f1os o intuiciones que se fijan en los pinceles con los que quieren pintar su cuadro. Pero tal vez tienen miedo a perder el control de sus vidas al haber muchas cosas que no se pueden explicar. En actitud de b\u00fasqueda y de cambiar la realidad, han de elegir entre cerrar los ojos y considerar la vida como un sof\u00e1 o poner las zapatillas y verla como un trampol\u00edn, lanz\u00e1ndose a buscar respuestas a sus preguntas. Elegir no es f\u00e1cil, pero peor es no elegir.\n\nSon necesarios una reflexi\u00f3n y un an\u00e1lisis sobre c\u00f3mo es nuestro trabajo pastoral con los j\u00f3venes. Ante las dificultades objetivas que encontramos debemos caer en la cuenta que tal vez no se trata de \u201chacer m\u00e1s\u201d sino de analizar \u201cc\u00f3mo lo hacemos\u201d. Esto es muy importante en la pastoral. Es momento de ofrecer el Evangelio que ilumina la mente, calienta el coraz\u00f3n y fortalece los compromisos.\n\nSi queremos acertar con el estilo pastoral tenemos que mirar a Jes\u00fas. Debemos vivir m\u00e1s unidos a \u00c9l, orar con m\u00e1s insistencia por los j\u00f3venes y con los j\u00f3venes, explicarles la Palabra y celebrar los sacramentos de la Reconciliaci\u00f3n y de la Eucarist\u00eda. En el A\u00f1o Santo, el estilo del Se\u00f1or nos invita a salir a faenar en grupo, en equipo, o al menos siempre de dos en dos. (Lc 10, 1-9). Obispos, sacerdotes, miembros de vida consagrada y los responsables de la pastoral de los colegios, movimientos y asociaciones han de suscitar entusiasmo,\u00a0 descubriendo la grandeza y belleza de trabajar en este campo pastoral. Ciertamente la pastoral con los j\u00f3venes que necesitan ser escuchados y acompa\u00f1ados, nos complica la vida. La amistad con ellos lograr\u00e1 una respuesta positiva\u00a0 cuando surja la invitaci\u00f3n a participar en algo.\n\nEn nuestra cultura un tanto desasosegada, al hacernos al camino de los j\u00f3venes, percibiremos que nos preguntan \u201cqu\u00e9 sentido tiene nuestra existencia en el mundo; qu\u00e9 posibilidad hay de ver el futuro con esperanza cuando no se intuyen unas se\u00f1ales que la legitimen; c\u00f3mo puede construirse una convivencia en libertad, comuni\u00f3n y verdad con la certeza de que es un objetivo alcanzable; c\u00f3mo podemos liberarnos de las negatividades que padecemos y restan credibilidad a nuestra existencia muchas veces perdida entre las nieblas de nuestras perplejidades; y tambi\u00e9n qu\u00e9 puede aportar el cristianismo en esa b\u00fasqueda constante de la plenitud de destino\u201d. Son cuestiones para la peregrinaci\u00f3n que los j\u00f3venes llevan en el fondo de su alma y en la mochila de su existencia y que hemos de hacer nuestras en su acompa\u00f1amiento, orando y reflexionando con ellos, y deseando iluminar el camino que est\u00e1n haciendo. \u00bfSon nuestros j\u00f3venes una gota de agua perdida en el mar, un n\u00famero casual de una estad\u00edstica, una parte sin importancia en la computadora mundial? Esta impresi\u00f3n puede llevarles a hacer dejaci\u00f3n de sus responsabilidades con placeres ef\u00edmeros, como el \u00a0alcohol, el sexo, las redes inform\u00e1ticas y la droga, vividos con la indiferencia o con la violencia, viendo a veces la muerte como una aparente y \u00faltima soluci\u00f3n. Toda persona humana es mucho m\u00e1s y trasciende esas realidades. Tal vez nos inventamos un mundo imposible para justificar en \u00e9l nuestras derrotas. Los j\u00f3venes han de tomar la vida en las dos manos y construirla cada ma\u00f1ana y cada tarde, recordando las exigencias a las que deben ser fieles para una calidad de vida seg\u00fan el proyecto de Dios, y reconociendo la verdad y el amor como criterios aut\u00e9nticos en su actuaci\u00f3n. No deben permitir que el interrogante sobre Dios se disuelva en su alma por falta de un ideal, de entusiasmo, de ganas de hacer algo.\n\nEn el A\u00f1o Santo tenemos que habitar con esperanza el momento presente, haciendo que puedan encontrarse con Jes\u00fas, record\u00e1ndoles que Dios nos ama, que Cristo nos salva, que vive, haciendo que su Esp\u00edritu nos habite. Este acompa\u00f1amiento lo debemos hacer con alegr\u00eda, dici\u00e9ndoles que nos encontramos a gusto con ellos, que no deben gastar su vida en la provisionalidad, que deben dejar todo tipo de <em>postureo<\/em> que es lo f\u00e1cil y lo fr\u00edvolo pero que no sirve a su realizaci\u00f3n integral desde el coraz\u00f3n del Evangelio, que es lo m\u00e1s bello, lo m\u00e1s grande y atractivo y al mismo tiempo lo m\u00e1s necesario: debemos ser audaces y creativos en esta tarea de repensar los objetivos, las estructuras, el estilo y los m\u00e9todos evangelizadores de los j\u00f3venes. La juventud es una reflexi\u00f3n necesaria que tenemos que seguir haci\u00e9ndonos. Es preciso proponerles sin complejos la entra\u00f1a misma de la fe cat\u00f3lica, centrada en la persona de Cristo, quien se hace presente a trav\u00e9s del Esp\u00edritu en la Eucarist\u00eda, en la Palabra de Dios, en la oraci\u00f3n y en el amor fraterno. Hay que cuestionar la manifestaci\u00f3n de que la religi\u00f3n nos hace esclavos de una moral extra\u00f1a, de que las creencias personales son s\u00f3lo leg\u00edtimas cuando no adquieren articulaci\u00f3n p\u00fablica y que la b\u00fasqueda de Dios s\u00f3lo es comprensible en estados primitivos de la sabidur\u00eda humana.\n<h3><strong>A\u00f1o Santo y J\u00f3venes<\/strong><\/h3>\nEl A\u00f1o Santo es un acontecimiento de gracia para orientar la realizaci\u00f3n integral de la persona con una antropolog\u00eda din\u00e1mica y dinamizadora. En este prop\u00f3sito nos sit\u00faa el magisterio del papa Francisco, sobre todo en la Exhortaci\u00f3n Apost\u00f3lica <em>Evangelii gaudium<\/em><em>,<\/em> en la <em>Gaudete et exultate<\/em> y la <em>Christus vivit<\/em>. En la primera el Papa nos dice que \u201cla alegr\u00eda del Evangelio llena el coraz\u00f3n y la vida entera de los que se encuentran con Jes\u00fas y que con Jesucristo siempre nace y renace la alegr\u00eda\u201d. Se\u00f1ala tambi\u00e9n que existe una creciente deformaci\u00f3n \u00e9tica en nuestras sociedades, asistiendo al debilitamiento del sentido del pecado personal y social, as\u00ed como a un progresivo aumento del relativismo. Habla de la <em>mundanidad espiritual<\/em> que <em>idolatra el dinero<\/em>, <em>debilita los v\u00ednculos entre las personas y desnaturaliza los v\u00ednculos familiares<\/em>, como filosof\u00eda de vida, exhortando \u201ca la solidaridad desinteresada y a una vuelta a una \u00e9tica en favor del ser humano\u201d. Subraya que la Iglesia es <em>el lugar de la misericordia gratuita, donde todo el mundo pueda sentirse acogido, amado, perdonado y alentado a vivir seg\u00fan la vida buena del Evangelio<\/em>, y que la fe y la Iglesia no deben quedar recluidas al \u00e1mbito de lo privado y de lo \u00edntimo.\n\nEn la <em>Gaudete et exultate<\/em> hace una llamada a la santidad en el mundo actual. El demonio y sus asechanzas deben ser combatidos, seg\u00fan el Papa, con el don del discernimiento, un don del Esp\u00edritu Santo, orando constantemente y viviendo la contemplaci\u00f3n en medio de la acci\u00f3n. El Se\u00f1or nos eligi\u00f3 \u201c<em>para que fu\u00e9semos santos e irreprochables ante \u00e9l por el amor<\/em>\u201d y debemos ser santos en lo cotidiano. La santidad de una persona se mide con su caridad. El Papa avisa de que las fuerzas del mal nos inducen a no cambiar, a dejar las cosas como est\u00e1n, a optar por el inmovilismo o la rigidez. En este sentido Santiago es una meta de llegada para el hombre viejo y un punto de partida para el hombre nuevo. <em>Christus vivit <\/em>nos ofrece una gran panor\u00e1mica para movernos en la pastoral con los j\u00f3venes.\n\nEl A\u00f1o Santo Compostelano sigue siendo una llamada a la conversi\u00f3n que nos ayuda a renovarnos espiritualmente, recordando los contenidos de nuestra fe y acogiendo la salvaci\u00f3n sin olvidar la urgencia de ser evangelizadores en medio de la indiferencia religiosa, incertidumbre moral y \u00a0p\u00e9rdida del sentido transcendente de la vida. Ha de favorecer el despertar religioso y espiritual de las personas y de las comunidades cristianas. El fortalecimiento de la esperanza en los bienes futuros animar\u00e1 la evangelizaci\u00f3n de la sociedad en consonancia con la rica tradici\u00f3n apost\u00f3lica. El Camino, la Peregrinaci\u00f3n y la celebraci\u00f3n del A\u00f1o Santo han de contribuir a este objetivo.\n\nCuando a los j\u00f3venes se les preguntaba en\u00a0 la preparaci\u00f3n del S\u00ednodo de los Obispos sobre qu\u00e9 iniciativas\u00a0 y caminos de formaci\u00f3n se les propon\u00edan, una respuesta significativa era el Camino de Santiago como una forma de acompa\u00f1amiento en el discernimiento espiritual. En los caminos de peregrinaci\u00f3n de los j\u00f3venes han de resonar las Bienaventuranzas. \u201cBienaventurados, no porque dejar\u00edamos de ser pobres, sino precisamente porque ya lo \u00e9ramos; no porque ir\u00edamos a un reino prometido, sino porque ese reino crec\u00eda ya dentro nosotros; no porque dejar\u00edamos de estar oprimidos sino porque nadie podr\u00eda oprimir nuestras almas ni quitarnos la paz; no porque desaparecer\u00edan las l\u00e1grimas de nuestros ojos sino porque al dedicarnos a secar las de los otros, las nuestras se volver\u00edan r\u00edos de gozo; porque al compartir nuestra hambre, todos tendr\u00edan pan; porque al tener los corazones limpios, nos cabr\u00eda en ellos m\u00e1s amor; y porque al dejar nuestras peque\u00f1as herencias de este mundo, tendr\u00edamos por herencia el coraz\u00f3n de Dios\u201d<a href=\"#_ftn5\" name=\"_ftnref5\">[5]<\/a>. La peregrinaci\u00f3n ha de contribuir a que el testimonio de los j\u00f3venes pueda ser compartido de forma aut\u00e9ntica y cercana, ayud\u00e1ndoles en su propio camino, pudiendo contrastar la realidad unos con otros, muchas veces provenientes de otras culturas pero con una misma fe y con un mismo deseo de comprometerse y seguir haciendo camino. Esto les ayudar\u00e1 a preguntarse sobre si mismos, rompiendo con la cotidianidad, saliendo de sus zonas de confort, dejando de mirarse a s\u00ed mismos y yendo al encuentro y al servicio del otro lo que lleva a abrirse a la \u00a0Gracia y a su acci\u00f3n en ellos.\n\nLos j\u00f3venes son esa fuerza del futuro que necesitamos. Formarlos en valores profundos que perduran a pesar del paso del tiempo y dan un sentido a la vida y a la actividad es compromiso de todos para que puedan participar en la vida de la Iglesia, tener presencia en la sociedad, y formar la realidad de los grupos, asociaciones y comunidades que se atrevan a hacer una lectura creyente de la realidad.\n<h3><strong>Acompa\u00f1ar sentirse acompa\u00f1ado<\/strong><\/h3>\nNuestro prop\u00f3sito en este A\u00f1o Santo es acompa\u00f1ar a los j\u00f3venes y sentirnos acompa\u00f1ados por ellos. Y todo esto cuando se percibe la crisis moral de la sociedad, lo irrelevante de la presencia cat\u00f3lica en la sociedad, el divorcio entre la fe y la vida, y la falta de formaci\u00f3n. Se constata el hecho de la situaci\u00f3n de muchos j\u00f3venes alejados por el materialismo, el hedonismo, la competitividad. En este sentido las l\u00edneas orientadoras de la pastoral en el A\u00f1o Santo no deben ignorar la educaci\u00f3n, la cultura, la experiencia social y el compromiso eclesial de los j\u00f3venes, y tener en cuenta a los alejados y cercanos, a los marginados e integrados, a los de la ciudad, del campo y del mar, a estudiantes y trabajadores.\n\nHay dos par\u00e1bolas que pueden ayudar a comprender la situaci\u00f3n en la que nos encontramos: La par\u00e1bola del hijo pr\u00f3digo como signo de esta secularizaci\u00f3n, paradigma de la modernidad. Esta par\u00e1bola nos permite conocer al hombre desde Dios y recobrar el mensaje central de Jes\u00fas: conocer al Dios Padre revelado por Jes\u00fas en sus palabras, en sus acciones, en su vida y en su persona. Ni los miedos ni los riesgos han de impedir valorar justamente la libertad. Los j\u00f3venes modernos como el hijo pr\u00f3digo, a menudo se hacen esclavos de los \u00eddolos que son de muerte: del tener por encima del compartir, del poder frente al servicio, del disfrute a cualquier precio y del temor a sacrificarse y dar la vida para hacer felices y dar la vida a los otros. Pero por otra parte son j\u00f3venes necesitados de reconciliaci\u00f3n, de sentido de la vida. La par\u00e1bola del buen samaritano nos descubre la situaci\u00f3n de los j\u00f3venes y les urge a cumplir su espec\u00edfica misi\u00f3n ante el desaf\u00edo de la nueva evangelizaci\u00f3n. En un mundo secularizado la tentaci\u00f3n del creyente es reducir el cristianismo y la evangelizaci\u00f3n a lo que la cultura actual puede comprender. Si ayer la tentaci\u00f3n pudo ser la de reducir el cristianismo al culto, hoy es la de separar la fe de los diversos \u00e1mbitos de la vida: familia, profesi\u00f3n, econom\u00eda, pol\u00edtica... La par\u00e1bola del buen samaritano nos revela que el hombre reducido es el camino de la iglesia. Los cristianos laicos son la iglesia en estos caminos de la historia, en los diversos escenarios de la sociedad secular que han de cargar sobre sus hombros a los hombres reducidos para conducirles a la plenitud de ser hijos de Dios. El compromiso de los j\u00f3venes garantizar\u00e1 la secularidad, el valor humano de las realidades temporales y su dimensi\u00f3n trascendente, sin confusi\u00f3n ni separaci\u00f3n.\n\nEn este contexto socio-cultural-religioso en que nos encontramos, la iglesia vive la preocupaci\u00f3n y ve la exigencia de evangelizar a los j\u00f3venes para transformar su vida, para que sean un testimonio, anuncien a Jesucristo, se adhieran a la comunidad y participen en su misi\u00f3n. Es necesario el protagonismo de los j\u00f3venes en la nueva evangelizaci\u00f3n. \u201cAdem\u00e1s de la pastoral habitual que realizan las parroquias y los movimientos, seg\u00fan determinados esquemas, es muy importante dar lugar a una \u201cpastoral popular juvenil\u201d, que tiene otro estilo, otros tiempos, otro ritmo, otra metodolog\u00eda. Consiste en una pastoral m\u00e1s amplia y flexible que estimule, en los distintos lugares donde se mueven los j\u00f3venes reales, esos liderazgos naturales y esos carismas que el Esp\u00edritu Santo ya ha sembrado entre ellos\u201d<a href=\"#_ftn6\" name=\"_ftnref6\">[6]<\/a>. \u201cEn el S\u00ednodo se exhort\u00f3 a construir una pastoral juvenil capaz de crear espacios inclusivos, donde haya lugar para todo tipo de j\u00f3venes y donde se manifieste realmente que somos una Iglesia de puertas abiertas. Ni siquiera hace falta que al\u00adguien asuma completamente todas las ense\u00f1anzas de la Iglesia para que pueda participar de algunos de nuestros espacios para j\u00f3venes. Basta una acti\u00adtud abierta para todos los que tengan el deseo y la disposici\u00f3n de dejarse encontrar por la verdad revelada por Dios\u201d<a href=\"#_ftn7\" name=\"_ftnref7\">[7]<\/a>.\n\nLos j\u00f3venes deben preguntarse y descubrir el sentido de la vida, asimilar la exigencia y dignidad de ser cristianos, discernir las diversas posibilidades de vivir la vocaci\u00f3n cristiana en la Iglesia y en la sociedad, y sentirse acompa\u00f1ados en su compromiso por la construcci\u00f3n del Reino. Su inteligencia, su afectividad, su deseo del absoluto, su atenci\u00f3n a la dimensi\u00f3n social cultivando la solidaridad y el di\u00e1logo, su compromiso por la justicia y por una sociedad de talla humana, su preocupaci\u00f3n por la dimensi\u00f3n cultural, han de estar animados en todo momento por criterios del evangelio.\n<h3><strong>Presencia de la Iglesia en los j\u00f3venes<\/strong><\/h3>\n\u201cUn ministerio de esperanza no puede dejar de construir el futuro junto con aquellos a quienes est\u00e1 confiado el porvenir, es decir, los j\u00f3venes. Como centinelas del ma\u00f1ana esperan la aurora de un mundo nuevo\u201d<a href=\"#_ftn8\" name=\"_ftnref8\">[8]<\/a>. La iglesia ha de hacerse presente a trav\u00e9s de los mismos j\u00f3venes cristianos en los ambientes juveniles con una presencia activa y significativa, expresando, celebrando y alimentando su fe en la comunidad, y reconociendo y asumiendo sus responsabilidades en el seno de esta. Los j\u00f3venes no son s\u00f3lo objeto, sino sujeto de la evangelizaci\u00f3n y art\u00edfices de la renovaci\u00f3n social, asumiendo el compromiso de la fe en el servicio al hombre y del trabajo por el bien com\u00fan de la sociedad. Siguiendo la doctrina social de la Iglesia, han de percibir especialmente que los pobres y los que sufren se convierten en el camino para Iglesia que prolonga la encarnaci\u00f3n de Cristo entre ellos con una inquietud liberadora. La nueva evangelizaci\u00f3n debe ser creadora de comunidad cristiana en estado de servicio para llegar a la civilizaci\u00f3n del amor, de la vida, de la verdad, de la justicia y de la paz. A la luz del ejemplo del ap\u00f3stol Santiago la Iglesia compostelana recuerda que los j\u00f3venes son misioneros, que tienen una Misi\u00f3n evangelizadora que responde no a un capricho personal o un puro voluntarismo, sino a una llamada, a una tarea que les ha encomendado el mismo Se\u00f1or. Por eso han de vivir con entusiasmo la necesidad de ser santos. \u201cEste ideal de perfecci\u00f3n no ha de ser malentendido, como si implicase una especie de vida extraordinaria, practicable s\u00f3lo por algunos \u201cgenios\u201d de la santidad. Los caminos de la santidad son m\u00faltiples y adecuados a la vocaci\u00f3n de cada uno\u201d<a href=\"#_ftn9\" name=\"_ftnref9\">[9]<\/a>.\n\nLa fe ha de insertarse en el joven en su vida afectiva, familiar, laboral, y de diversi\u00f3n, de oraci\u00f3n y de vivencia sacramental, y en la experiencia de fracaso a la luz de la misericordia de Dios. El objetivo a conseguir es que descubra en Cristo la plenitud de sentido y el sentido de la totalidad de su vida, ayud\u00e1ndoles a descubrir su vocaci\u00f3n concreta: convocatoria y propuesta a trav\u00e9s del testimonio de los creyentes con su presencia, participaci\u00f3n y solidaridad. Y esta convocatoria hay que hacerla a los j\u00f3venes no creyentes, alejados de la fe y de la comunidad eclesial, inici\u00e1ndolos y form\u00e1ndolos en todas las acciones a trav\u00e9s de las cuales la comunidad cristiana intenta que los j\u00f3venes entiendan, celebren y vivan en la Iglesia la novedad de la vida cristiana.\n\nEl joven cristiano tiene que ser consciente de que hoy ha de romper los esquemas artificiales de un mundo que nos vende lo \u201cf\u00e1cil\u201d, y que nos quieren imponer. No se trata de ir contra todo e ir por la vida como un rebelde. Jes\u00fas nos da la libertad y el amor como cauces de realizaci\u00f3n integral y forma de romper esquemas.\n\nSe percibe que un n\u00famero significativo de adultos j\u00f3venes no pertenecen a ninguna iglesia, pero esto no significa que sean insensibles a la religi\u00f3n. Est\u00e1n los que nunca se han implicado con la iglesia, aquellos que dejaron la pr\u00e1ctica de la religi\u00f3n tras la infancia, y aquellos que se muestran amistosos u hostiles hacia la iglesia. Son espirituales aunque no siempre religiosos. \u201cSimplemente una abundancia de confusi\u00f3n espiritual penetra el sistema de creencias de los j\u00f3venes que no pertenecen a ninguna iglesia\u201d. En este sentido la Iglesia llama a emprender iniciativas concretas de fraternidad para que nuestra sociedad sea m\u00e1s humana y desde las nuevas tecnolog\u00edas pueda servir mejor a la condici\u00f3n de la persona humana. En el A\u00f1o Santo se convoca a los j\u00f3venes a ser testigos del Hombre Nuevo, Cristo Jes\u00fas.\n<h3><strong>Entrar en contacto con la iglesia<\/strong><\/h3>\nEl A\u00f1o Santo Compostelano debe ser una invitaci\u00f3n constante a los j\u00f3venes a entrar en contacto con la Iglesia, creando una comunidad m\u00e1s profunda por medio de un sistema de grupos m\u00e1s peque\u00f1os que permita a las personas conectarse unas con otras, proporcionando oportunidades para el culto que reflejen la cultura y tambi\u00e9n la reverencia a Dios, estableciendo una comunicaci\u00f3n eficaz con el lenguaje de la tecnolog\u00eda familiar a los j\u00f3venes que var\u00eda en el estilo pero que es m\u00e1s conversacional que la predicaci\u00f3n, construyendo relaciones inter-generacionales que las desaf\u00eden a madurar, dej\u00e1ndose guiar por la transparencia y por un sentido personal de humanidad.\n\nLa iglesia ha de hacerse presente a trav\u00e9s de los mismos j\u00f3venes cristianos en los ambientes juveniles con una presencia activa y significativa, participando en la comunidad y en la comuni\u00f3n eclesial donde han de expresar, celebrar y alimentar su fe, y reconocer y asumir sus responsabilidades.\n\nUna de las tentaciones m\u00e1s serias es la conciencia de derrota que nos convierte en pesimistas quejosos y desencantados. \u201cLos desaf\u00edos est\u00e1n para superarlos. Seamos realistas, pero sin perder la alegr\u00eda, la audacia y la entrega esperanzada. \u00a1No nos dejemos robar la fuerza misionera!\u201d, dice el Papa Francisco. \u201cA la crisis de civilizaci\u00f3n hay que responder con la civilizaci\u00f3n del amor, fundada sobre los valores universales de paz, solidaridad, justicia y libertad\u201d<a href=\"#_ftn10\" name=\"_ftnref10\">[10]<\/a>.\n\nLos j\u00f3venes han pedido con voz fuerte una Iglesia aut\u00e9ntica, luminosa, transparente, gozosa. \u00a1S\u00f3lo una Iglesia de los santos puede estar a la altura de tales exigencias! Muchos de ellos la han dejado porque no han encontrado all\u00ed santidad, sino mediocridad, presunci\u00f3n, divisi\u00f3n y corrupci\u00f3n\u2026 Los j\u00f3venes tienen necesidad de santos que formen a otros santos, mostrando as\u00ed que \u201cla santidad es el rostro m\u00e1s bello de la Iglesia\u201d. Existe un lenguaje que todos los hombres\u00a0 y mujeres de todo tiempo, lugar y cultura pueden comprender, porque es inmediato y luminoso: es el lenguaje de la santidad\u201d<a href=\"#_ftn11\" name=\"_ftnref11\">[11]<\/a>.\n\nLos j\u00f3venes han de percibir que se los ama intensamente y que son la esperanza de la Iglesia, rica en un pasado lleno de gracia y siempre joven, y esto supone asumir el compromiso de una respuesta cualificada a la llamada del Se\u00f1or, ofreciendo ayuda a la Iglesia con alegr\u00eda para llevar los hombres a Dios y encarnando en la propia vida los valores del Evangelio de Jesucristo.\n\n&nbsp;\n\n<a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\">[1]<\/a> FRANCISCO, <em>Christus vivit, <\/em>n\u00ba 119.\n\n<a href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\">[2]<\/a> Cf. <em>Instrumentum laboris para el S\u00ednodo sobre los J\u00f3venes; <\/em>J. ZAZO RODRIGUEZ, (Coord), <em>La juventud una reflexi\u00f3n necesaria, <\/em>PPC, Madrid 2013. <em>\u00a0<\/em>\n\n<a href=\"#_ftnref3\" name=\"_ftn3\">[3]<\/a> FRANCISCO, <em>Christus vivit, <\/em>n\u00ba 122.\n\n<a href=\"#_ftnref4\" name=\"_ftn4\">[4]<\/a> <em>Ibid., <\/em>n\u00ba 87.\n\n<a href=\"#_ftnref5\" name=\"_ftn5\">[5]<\/a> J. L. MART\u00cdN DESCALZO, <em>El Peregrino, <\/em>Madrid 2001, 25.\n\n<a href=\"#_ftnref6\" name=\"_ftn6\">[6]<\/a> FRANCISCO, <em>Christus vivit, <\/em>n\u00ba 230.\n\n<a href=\"#_ftnref7\" name=\"_ftn7\">[7]<\/a> <em>Ibid., <\/em>n\u00ba 234.\n\n<a href=\"#_ftnref8\" name=\"_ftn8\">[8]<\/a> JUAN PABLO II, <em>Ecclesia in Europa, <\/em>53.\n\n<a href=\"#_ftnref9\" name=\"_ftn9\">[9]<\/a> JUAN PABLO II, <em>Al comienzo del tercer milenio, <\/em>30.31.\n\n<a href=\"#_ftnref10\" name=\"_ftn10\">[10]<\/a> JUAN PABLO II, <em>Al comienzo del tercer milenio, <\/em>53.\n\n<a href=\"#_ftnref11\" name=\"_ftn11\">[11]<\/a> <em>Documento final del S\u00ednodo de Obispos sobre los j\u00f3venes, <\/em>166.    \t","_es_post_name":"intervencion-de-mons-barrio-en-el-vii-congreso-de-acogida-cristiana-en-los-caminos-de-santiago","_es_post_excerpt":"","_es_post_title":"Intervenci\u00f3n de mons. 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