Fisterra honra a la Virgen del Carmen

Fisterra celebró este sábado, 5 de septiembre, la festividad del Carmen con la celebración de los actos religiosos y la tradicional procesión marítima. La eucaristía solemne, celebrada en la Lonja de Fisterra, estuvo presidida por el arzobispo de Santiago, monseñor Francisco José Prieto Fernández. La jornada incluyó también la procesión matutina y una ofrenda floral en el mar en recuerdo de los fallecidos.

En su homilía, el arzobispo puso el foco en la familia y en la necesidad de cuidar los vínculos que sostienen a las personas. A partir de las palabras del profeta Zacarías, recordó que Dios quiere estar cerca de las familias y de las comunidades, acompañando tanto sus alegrías como sus preocupaciones.

Monseñor Prieto Fernández subrayó que una casa son, sobre todo, las personas que la convierten en un hogar. En ese sentido, destacó la importancia de contar con un espacio donde cada persona pueda sentirse querida, escuchada y acogida.

La reflexión se extendió también a las dificultades que atraviesan muchas familias: las enfermedades, la dependencia, los problemas para encontrar trabajo o vivienda, la marcha de quienes tienen que emigrar y las relaciones familiares que se han deteriorado con el paso del tiempo. El arzobispo reclamó cuidar especialmente a quienes atraviesan esas situaciones y construir hogares donde tengan cabida el perdón, el acompañamiento y el reconocimiento mutuo.

La homilía tomó también como referencia el pasaje evangélico. Para el arzobispo, este mensaje invita a «ensanchar la familia» y a reconocer como hermanos no solo a quienes forman parte del círculo más cercano, sino también a vecinos, amigos y miembros de la comunidad.

En una sociedad cada vez más conectada, monseñor Prieto Fernández llamó la atención sobre la paradoja de vivir permanentemente comunicados y, al mismo tiempo, experimentar situaciones de soledad.

Por ello, animó a dejar de mirar a los demás como extraños o adversarios y a prestar especial atención a quienes sufren, a quienes tienen dificultades o heridas y también a quienes piensan de manera diferente.

La celebración del Carmen culminó con la procesión marítima, que volvió a llevar la imagen por las aguas de Fisterra. La ofrenda floral sirvió para recordar a los fallecidos en el mar desde la emoción, pero también desde la esperanza. El arzobispo evocó a esas personas y expresó el deseo de que permanezcan acogidas y abrazadas por Dios y por el corazón de María.

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