Festividad de la Virgen del Carmen

  • El arzobispo Mons. Francisco José Prieto Fernández presidió las celebraciones Santiago y Noia. 
  • Las homilías destacaron el papel de la Virgen como guía en los momentos de dificultad y protectora de las gentes del mar.

La Archidiócesis de Santiago de Compostela celebró este jueves, 16 de julio, la festividad de la Virgen del Carmen, patrona de las gentes del mar, con numerosas celebraciones en parroquias de toda la diócesis. Bajo el lema de este año, «María, madre marinera, haz de nosotros una barca abierta a todos», la jornada puso de relieve la especial vinculación de esta advocación mariana con los hombres y mujeres del mar, tan presentes en la realidad gallega.

El arzobispo de Santiago de Compostela, monseñor Francisco José Prieto Fernández, presidió la misa solemne a primera hora de la mañana en la iglesia de los Carmelitas Contemplativos de Santiago y, posteriormente, la celebración eucarística en la parroquia de Noia, una de las localidades donde la devoción a la Virgen del Carmen mantiene una profunda tradición.

En la iglesia de los Carmelitas Contemplativos de Santiago, el arzobispo centró su homilía en la figura de María como signo de esperanza. Invitó a los fieles a descubrir la presencia de Dios en los gestos sencillos de cada día y recordó que, incluso en medio del cansancio, la soledad o las dificultades familiares, la esperanza comienza siempre a través de una oración perseverante, un gesto de reconciliación o una mano tendida al prójimo.

Durante la celebración en la parroquia de Noia, el mensaje estuvo especialmente dirigido a las gentes del mar, recordando la estrecha vinculación de la Virgen del Carmen con quienes encuentran en el océano su medio de vida. El arzobispo puso en valor una profesión marcada por la belleza, pero también por el riesgo y la incertidumbre, encomendando a todos los marineros y sus familias a la protección de María.

Asimismo, incidió en que la auténtica devoción a la Virgen debe conducir siempre a Jesucristo. Recordando las palabras de María en las bodas de Caná, «Haced lo que Él os diga», animó a vivir el Evangelio con sencillez, cercanía, perdón y servicio.

Aunque cada homilía puso el acento en aspectos diferentes, ambas coincidieron en presentar a la Virgen del Carmen como madre, protectora y modelo de fe. Monseñor Prieto invitó a los fieles a renovar su confianza en María, a vivir una fe comprometida y cercana y a encomendar bajo su amparo a las familias, a los enfermos, a quienes viven en soledad y, de manera especial, a las gentes del mar.

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