El arzobispo preside la fiesta de la Virgen del Pilar en A Coruña

El arzobispo de Santiago, mons. Francisco Prieto, presidió hoy jueves, 12 de octubre, la Solemne Eucaristía de la celebración de la Virgen del Pilar, patrona de la Guardia Civil, en la coruñesa parroquia de La Milagrosa, con asistencia de los mandos de la Guardia Civil en la ciudad y otras autoridades.

En su homilía, el arzobispo destacó tres expresiones: fortaleza en la fe, confianza en la esperanza y constancia en el amor. En este sentido, indicó que la fortaleza en la fe «es saber que todos tenemos siempre esa necesidad de confiar, de fiarnos. Como creyentes confiamos y nos fiamos de Dios». Y añadió que «como humanidad y como en sociedad, precisamos aprender a confiar, a situarnos en lo que nos une, en ese espacio de convivencia, donde tenemos que aprender a encontrarnos y reconocernos en la diferencia que nos enriquece, pero que no debe provocar distancia».

Mons. Prieto afirmó que cuando uno se hace peregrino sabe que hay un meta y un destino, pero también hay una esperanza que alienta y sostiene: «llevemos la esperanza de saber que siempre hay un futuro que tenemos que forzar día a día y que merece la pena hacerlo».

D. Francisco invitó a vivir y a ser constantes en el amor, haciendo hincapié que el amor auténtico pide compromiso, continuidad, constancia y es exigente: «el amor auténtico, cuando llega al momento, te pide entrega y a lo mejor renuncia (…). Sumada a la fe y a la esperanza, es el motor que nos nueve y lo que nos da sentido. Es el vínculo que nos compromete unos con otros».

En definitiva, el arzobispo pidió en torno a María, en su advocación del Pilar «que nos forje y nos ayude a vivir en esa fortaleza en la fe, en esa esperanza que no decae y en ese amor que se hace constante comprometido y exigente».

«Nos acreditamos como personas, como ciudadanos, también como creyentes. Porque cuando, desde la fe, la esperanza y la caridad (…) acreditamos ese esfuerzo por un bien común, donde justicia, paz y dignidad, no son solamente palabras solemnes, sino gestos y compromisos concretos», afirmó mons. Francisco Prieto.

Terminó la homilía dando gracias por el servicio que presta la Guardia Civil y a todos los  cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado y autoridades civiles por el compromiso en ese bien común, «que es cada persona, cada ser humano, hombre y mujer, huella de Dios, a los que tenemos que ayudar acompañar y sostener. Es lo que nos da sentido como sociedad y como humanidad».

 

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