Celebración de la Navidad en la Casa do Neno y el Seminario Menor

La Casa do Neno y el Seminario Menor de la Asunción acogieron en la mañana del viernes, a las 11.00 horas, la celebración de la Navidad, presidida por el arzobispo de Santiago de Compostela, monseñor Francisco José Prieto Fernández. El encuentro reunió a la comunidad educativa y formativa de ambas instituciones, con la presencia del rector del Seminario Menor, la directora de la Casa do Neno, sacerdotes, equipos formativos, profesorado, alumnado y familias que quisieron acompañar este momento significativo en el final del trimestre.

En la homilía, el arzobispo destacó el sentido profundo de la Navidad y el valor de la espera y subrayó que la espera cristiana no es pasiva ni resignada, sino una actitud activa de confianza, de saber que algo importante puede acontecer.

El prelado evocó la historia de la madre de Sansón, una mujer que, desde la dificultad y el sufrimiento de no poder tener hijos, supo confiar y esperar. Según explicó, aquella espera confiada tuvo como fruto el nacimiento de Sansón, un hombre fuerte no solo por su vigor físico, sino porque Dios estaba con él. También se detuvo en la figura de Zacarías y su esposa Isabel, quienes durante años aguardaron un hijo. Zacarías, recordó, necesitó un tiempo de silencio para acoger lo que Dios estaba realizando en su vida, un silencio que no fue castigo, sino oportunidad para escuchar, reflexionar y agradecer.

A partir de estos relatos, monseñor Prieto invitó a los presentes a descubrir que la espera forma parte de la vida cotidiana: en el estudio, en los proyectos personales, en las relaciones familiares y en la fe. Insistió en que Dios no se manifiesta en lo espectacular ni en el ruido, sino en la sencillez, en el silencio y en la fragilidad, como lo hizo al nacer en un niño pequeño.

El arzobispo también tuvo palabras de reconocimiento para el trabajo realizado a lo largo del trimestre por el alumnado, profesorado y familias. Destacó la importancia de caminar juntos, de compartir esfuerzos, aprendizajes y celebraciones, y de no vivir la experiencia educativa y vital de manera individualista o aislada. En este sentido, animó a cultivar la escucha mutua, convencido de que a través de los demás también se puede percibir la voz de Dios.

La homilía concluyó con una invitación a vivir la Navidad con alegría y esperanza, acogiendo la vida como un regalo y compartiéndola con los demás. Monseñor Prieto animó a no perder la sonrisa, entendida no como gesto superficial, sino como signo de la alegría profunda que nace de saberse acompañados y amados. Finalmente, exhortó a seguir celebrando, esperando y dando gracias, para que cada Navidad sea vivida como un acontecimiento único y lleno de sentido.

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